Un guiso suave y nutritivo cocinado lentamente para realzar los sabores

Este ragú de pavo con pimiento verde es una reinterpretación moderna de los clásicos guisos italianos, adaptada para cocinarse en slow cooker. La cocción lenta y a baja temperatura permite que los sabores se integren de manera excepcional, creando una textura melosa y un caldo profundamente aromático.
El pavo, más magro que otras carnes tradicionales, aporta proteínas de alta calidad mientras que el pimiento verde añade un toque fresco y ligeramente dulce que equilibra el plato. La combinación con el caldo de pollo enriquece el fondo de cocción, resultando en una salsa espesa y sabrosa que impregna cada ingrediente.
La textura final es extraordinariamente tierna: el pavo se deshace con suavidad al contacto con el tenedor, mientras que los pimientos mantienen un ligero crujido que contrasta agradablemente. Los aromas que desprende durante la cocción lenta llenan la cocina de notas reconfortantes a hierbas y especias mediterráneas.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos o cuencos, acompañado de polenta cremosa, arroz blanco o pasta corta como rigatoni. Un toque final de perejil fresco picado y un hilo de aceite de oliva virgen extra realzarán tanto el aspecto visual como el sabor.
Este plato es perfecto para días fríos o cuando se busca una comida reconfortante sin demasiado esfuerzo en la cocina. La slow cooker hace el trabajo principal, permitiendo que los sabores se desarrollen durante horas mientras se atienden otras actividades.
Una ventaja adicional es su versatilidad: puede prepararse con anticipación y sabe incluso mejor al día siguiente, cuando los sabores han tenido tiempo de fusionarse completamente en el refrigerador.
Añade 200g de champiñones laminados junto con el pimiento verde para un sabor terroso y umami.
Incorpora 1 cucharadita de pimentón picante o una pizca de cayena para quienes prefieren un toque picante.
Sustituye 100ml del caldo de pollo por vino blanco seco para añadir complejidad al sabor.
Deja enfriar completamente el ragú antes de transferirlo a un recipiente hermético. Refrigera hasta 4 días. Para congelar, coloca en recipientes aptos para congelación hasta 3 meses. Descongela en refrigerador durante la noche y recalienta a fuego bajo.
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