Un ramen japonés con crujiente pollo tempura y espinacas frescas

Este ramen tempura de pollo con espinacas combina la tradición japonesa con un toque moderno, creando un plato reconfortante y lleno de sabor. La base es un caldo aromático de pollo y verduras, enriquecido con salsa de soja y mirin, que sirve como el perfecto acompañamiento para los fideos ramen al dente.
El protagonista indiscutible es el pollo en tempura, que se prepara sumergiendo tiras de pechuga en una masa ligera y aireada antes de freírlas hasta conseguir una textura crujiente por fuera y jugosa por dentro. Este contraste de texturas es lo que hace especial este plato, ya que el pollo mantiene su ternura mientras la tempura aporta ese característico crujido que tanto se aprecia en la cocina japonesa.
Las espinacas frescas se añaden al final, apenas escaldadas en el caldo caliente para mantener su vibrante color verde y su textura tierna. Este vegetal no solo aporta un toque de frescura y color, sino también valiosos nutrientes que equilibran el plato. Las espinacas se combinan perfectamente con el caldo, absorbiendo los sabores umami mientras aportan su sutil sabor terroso.
Para la presentación, se recomienda servir el ramen en cuencos profundos, colocando primero los fideos, luego el caldo caliente, y finalmente decorando con el pollo tempura, las espinacas, huevo cocido cortado por la mitad, cebollino picado y láminas de nori. El huevo aporta cremosidad al mezclarse con el caldo, mientras que el nori añade un toque marino que complementa los sabores. Se puede acompañar con una pizca de shichimi togarashi para quienes prefieran un toque picante.
Este plato es perfecto para días fríos o cuando se busca una comida reconfortante pero elegante. La combinación de temperaturas y texturas -el caldo caliente, los fideos templados y el pollo recién frito- crea una experiencia sensorial completa. Es importante servir el ramen inmediatamente después de prepararlo para que el pollo tempura mantenga su crujiente y las espinacas no se cocinen demasiado.
Para una versión más auténtica, se puede preparar el caldo desde cero usando huesos de pollo, kombu y katsuobushi, aunque la versión simplificada con caldo de pollo de calidad también ofrece excelentes resultados. La clave está en el equilibrio de sabores: el umami del caldo, la salinidad de la soja, la dulzura del mirin y la frescura de las espinacas deben armonizar sin que ningún elemento domine sobre los demás.
Sustituir el caldo de pollo por caldo de verduras y el pollo por tempura de verduras (calabacín, zanahoria, brócoli)
Añadir una cucharada de pasta de chile coreano (gochujang) o aceite de chile al caldo
Sustituir el pollo por lomo de cerdo en tempura o añadir panceta de cerdo cocida a la plancha
Almacenar por separado: caldo en recipiente hermético, pollo tempura sin cubrir para mantener el crujiente, fideos separados. Recalentar el caldo y los fideos, el pollo se puede recalentar en el horno para recuperar textura.
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