Un clásico provenzal reinventado con el toque picante de la mostaza de Dijon

El ratatouille es un plato tradicional de la Provenza francesa que combina las verduras de temporada en un guiso aromático y sabroso. Esta versión bretona incorpora un toque distintivo de mostaza de Dijon, añadiendo una capa de complejidad y picante que complementa perfectamente la dulzura natural de las verduras asadas.
La combinación de berenjenas, calabacines, pimientos y tomates crea una sinfonía de texturas que van desde la suavidad cremosa de la berenjena hasta la firmeza del calabacín. La mostaza no solo aporta sabor, sino que también ayuda a emulsionar los jugos de las verduras, creando una salsa rica y sedosa que impregna cada bocado.
Este plato es perfecto para cualquier época del año, pero especialmente en verano cuando las verduras están en su punto óptimo de maduración. La cocción lenta permite que los sabores se desarrollen completamente, mientras que el ajo fresco y las hierbas provenzales añaden profundidad aromática.
Para la presentación, se recomienda servir el ratatouille en una fuente amplia, decorando con hojas frescas de albahaca o perejil. La combinación de colores vibrantes - el rojo del tomate, el verde del calabacín, el morado de la berenjena y el amarillo del pimiento - crea un plato visualmente atractivo que anticipa la explosión de sabores.
Este ratatouille bretón es versátil y puede servirse como plato principal acompañado de arroz o quinoa, o como guarnición para carnes a la parrilla. Su perfil de sabor complejo lo convierte en una opción sofisticada para cenas especiales, mientras que su naturaleza vegetariana lo hace accesible para diversos tipos de dieta.
El secreto del éxito está en la calidad de los ingredientes y en la paciencia durante la cocción. No hay que apresurar el proceso, ya que el fuego lento es lo que permite que las verduras liberen sus azúcares naturales y se caramelicen ligeramente, creando ese sabor profundo y satisfactorio que caracteriza a los platos de la cocina francesa tradicional.
Añade 100g de queso de cabra desmenuzado durante los últimos 5 minutos de cocción para una versión cremosa
Incorpora 1 chile rojo picado o 1/2 cucharadita de copos de chile para un toque picante
Coloca todas las verduras en una fuente para horno, mezcla con la salsa y hornea a 180°C durante 45 minutos para una textura más caramelizada
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén o en el microondas antes de servir.
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