Una reinterpretación moderna de la pasta italiana con un toque saludable y autóctono

Este innovador plato fusiona la tradición italiana de los ravioli con ingredientes de temporada y una presentación contemporánea. En lugar de la clásica pasta de harina, utilizamos finas láminas de calabaza como envoltorio natural, creando una textura delicada y un sabor ligeramente dulce que complementa perfectamente el relleno de setas silvestres.
El relleno combina diferentes variedades de setas como boletus, champiñones y shiitake, salteadas con ajo, cebolla y hierbas aromáticas. Esta mezcla ofrece una profundidad de sabor umami que contrasta maravillosamente con la dulzura natural de la calabaza. La salsa de nuez, elaborada con nueces tostadas, queso parmesano y aceite de oliva, aporta cremosidad y un toque terroso que une todos los elementos del plato.
La presentación es clave en este plato. Se recomienda disponer los ravioli en espiral sobre el plato, bañarlos con la salsa de nuez y decorar con hojas de albahaca fresca y virutas de parmesano. Para un toque de color, se pueden añadir pétalos de caléndula o microgreens. La combinación de colores naranja de la calabaza, marrón de las setas y verde de las hierbas crea un efecto visual muy atractivo.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar con una propuesta vegetariana sofisticada. La calabaza aporta vitaminas A y C, mientras que las setas son ricas en minerales y fibra. La salsa de nuez, aunque cremosa, es más ligera que las salsas tradicionales a base de nata, haciendo del plato una opción más saludable sin sacrificar sabor.
Para conseguir las láminas perfectas, es fundamental utilizar una mandolina que permita obtener cortes uniformes de aproximadamente 2 mm de grosor. Las láminas demasiado finas se romperán al rellenarlas, mientras que las demasiado gruesas no se cocinarán uniformemente. Un truco importante es salar ligeramente las láminas de calabaza y dejarlas reposar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de humedad antes de rellenarlas.
La cocción debe ser cuidadosa: primero se blanquean las láminas de calabaza en agua hirviendo durante 30 segundos para hacerlas flexibles, luego se rellenan y se sellan los bordes con huevo batido. Finalmente, se hornean brevemente para terminar la cocción sin que pierdan su forma. El resultado son ravioli que mantienen su integridad mientras ofrecen una experiencia gastronómica única y memorable.
Sustituir el queso parmesano por levadura nutricional y el huevo por una mezcla de harina y agua para sellar los ravioli. Para la salsa, usar leche vegetal de almendras.
Probar con relleno de espinacas y ricotta, o de calabaza asada con nueces moscadas.
En lugar de salsa de nuez, servir con una reducción de balsámico o una salsa de tomate cherry asados.
Guardar los ravioli sin cocinar en un recipiente hermético separados por papel de horno. La salsa guardar en un frasco aparte. Calentar los ravioli en horno a 160°C durante 8-10 minutos y la salsa a fuego bajo.
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