Pasta fresca rellena de ricotta y espinacas con salsa de mantequilla y salvia

Los ravioli di ricotta e spinaci son un clásico de la cocina italiana que combina la suavidad de la ricotta fresca con el sabor terroso de las espinacas, todo envuelto en una pasta casera delicada. Este plato tiene sus orígenes en la región de Emilia-Romaña, donde la tradición de la pasta fresca rellena es una verdadera arte culinaria. Cada ravioli es un pequeño tesoro que contiene el equilibrio perfecto entre la cremosidad del queso y el toque vegetal de las espinacas.
La textura de estos ravioli es excepcional: la pasta fina pero resistente se combina con un relleno suave que se derrite en la boca. El sabor es delicado pero profundo, con notas lácteas de la ricotta que se complementan perfectamente con el ligero amargor de las espinacas. La salsa de mantequilla y salvia añade un toque aromático y mantecoso que realza todos los sabores sin opacarlos.
Para preparar estos ravioli se requiere paciencia y cuidado, especialmente al estirar la masa hasta obtener el grosor perfecto. La clave está en trabajar la masa con las manos, sintiendo su textura y elasticidad. Es importante sellar bien los ravioli para que no se abran durante la cocción, manteniendo así todo el sabor del relleno en su interior.
La presentación tradicional es simple pero elegante: los ravioli se sirven en platos planos, bañados en la salsa de mantequilla derretida y adornados con hojas de salvia fritas crujientes. Se puede espolvorear con queso Parmigiano-Reggiano recién rallado y un poco de pimienta negra molida al momento. El contraste entre el verde del relleno visible a través de la pasta y el dorado de la mantequilla crea una presentación visualmente atractiva.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se quiere impresionar a los comensales con una preparación casera y auténtica. Aunque requiere tiempo y dedicación, el resultado final vale cada minuto invertido. Los ravioli di ricotta e spinaci representan lo mejor de la cocina italiana: ingredientes simples transformados en algo extraordinario a través de la técnica y el amor por la buena comida.
Para acompañar, se recomienda un vino blanco seco como un Pinot Grigio o un Soave, que limpia el paladar y complementa la cremosidad del plato. Como alternativa, un vino tinto ligero como un Chianti joven también funciona bien, especialmente si se añade un toque de tomate a la salsa.
En lugar de salsa de mantequilla, sirve los ravioli con una salsa de tomate casera simple.
Añade setas salteadas y picadas al relleno para un sabor más terroso.
Sustituye la ricotta por tofu blando prensado y el huevo por aquafaba (líquido de garbanzos).
Los ravioli cocidos se deben consumir en 2 días. Guárdalos en un recipiente hermético en el refrigerador. Los ravioli crudos se pueden congelar hasta por 1 mes.
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