Una salsa elegante y aromática preparada lentamente en slow cooker

Esta reducción de vino blanco con perejil es una salsa clásica de la cocina francesa que ha sido adaptada para la cocina moderna utilizando el slow cooker. La técnica de reducción, tradicionalmente realizada a fuego rápido en la estufa, se transforma aquí en un proceso lento y controlado que permite extraer todos los matices del vino y las hierbas sin riesgo de quemar los sabores.
El proceso en slow cooker es particularmente beneficioso porque mantiene una temperatura constante y baja, lo que evita que los compuestos volátiles del vino se evaporen demasiado rápido. Esto resulta en una salsa más compleja y redonda, donde los taninos del vino se suavizan gradualmente mientras se concentran los azúcares naturales, creando un equilibrio perfecto entre acidez y dulzor.
El perejil fresco añadido al final aporta un toque herbáceo brillante que contrasta maravillosamente con la profundidad del vino reducido. La textura final es sedosa y ligeramente espesa, ideal para napar carnes blancas, pescados o incluso vegetales asados. El color varía desde un ámbar dorado hasta un caramelo suave dependiendo del tiempo de cocción.
Esta salsa es increíblemente versátil y puede personalizarse con diferentes hierbas como tomillo, romero o estragón. La clave está en elegir un vino blanco de buena calidad pero no demasiado caro, ya que el proceso de reducción intensificará sus características. Un Sauvignon Blanc o Chardonnay joven funcionan excelentemente.
Para la presentación, sirve la reducción caliente en una salsera pequeña o viértela directamente sobre el plato principal creando un elegante diseño. Puedes decorar con unas hojas de perejil fresco y una pizca de pimienta negra recién molida para realzar los aromas. La salsa también puede enfriarse y usarse como base para vinagretas o marinadas.
El almacenamiento es sencillo: en refrigerador dura hasta una semana, y puede congelarse por hasta tres meses. Al recalentar, hazlo a fuego muy bajo y revuelve constantemente para evitar que se separe. Esta reducción transforma platos simples en experiencias gourmet con mínimo esfuerzo gracias al slow cooker.
Añade 100 ml de nata para cocinar en el paso de la mantequilla para una salsa más cremosa y suave.
Incorpora la ralladura de 1 limón y 2 cucharadas de su jugo al final para un toque fresco y ácido.
Sofríe 150 g de champiñones laminados antes de añadirlos al slow cooker para una salsa terrosa y umami.
Deja enfriar completamente la reducción y guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calienta a fuego muy bajo en una cazuela, revolviendo constantemente. Si la salsa se separa, bate vigorosamente o añade una cucharadita de agua fría y bate hasta emulsionar nuevamente.
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