Una bebida dulce y ácida para el calor, hecha desde cero

Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito está en usar tamarindo en vaina y remojarlo bien. Si usas concentrados, el sabor nunca será el mismo. Déjalas en agua tibia durante 30 minutos para que la pulpa se ablande y sea fácil de desprender con los dedos. No tengas prisa en este paso.
Al cocer la mezcla con el azúcar, el objetivo es que se disuelva por completo y la pulpa se integre. Revolver ocasionalmente durante los 15 minutos de cocción evita que se pegue. Aquí es donde decides el punto de dulzor: prueba y ajusta el azúcar antes de apagar el fuego, teniendo en cuenta que luego añadirás un litro de agua fría.
El colado es clave para la textura. Usa un colador fino y presiona la pulpa con suavidad para extraer todo el líquido, pero sin forzar demasiado las fibras, o la bebida puede quedar turbia. Añade el agua fría restante después de colar, no antes.
No te saltes el reposo en la nevera. Dejar el refresco al menos 2 horas en la nevera no solo lo enfría, sino que permite que los sabores se asienten y se equilibren. Sírvelo con mucho hielo, el limón en rodaja y hierbabuena fresca. Si te sobra, guárdalo tapado en la nevera y consúmelo en un par de días.
Añade 2 cm de jengibre fresco rallado durante la cocción para un toque picante y aromático
Agrega una pizca de chile piquín en polvo al servir para un contraste picante-dulce
Incorpora trozos de piña o sandía al servir para una bebida más frutal
Guardar en una jarra con tapa en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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