Un clásico argentino de papas fritas, huevo y jamón

El Revuelto Gramajo es un plato emblemático de la gastronomía argentina que combina la humildad de ingredientes cotidianos con un resultado extraordinariamente sabroso. Su origen se remonta a principios del siglo XX en Buenos Aires, donde se popularizó en bodegones y restaurantes tradicionales. La leyenda cuenta que fue creado por un cocinero llamado Gramajo, aunque su verdadera historia se ha perdido entre los fogones de la ciudad.
Este plato destaca por su textura única, donde las papas fritas crujientes se mezclan con huevos cremosos y jamón ligeramente dorado. La combinación de temperaturas y texturas es magistral: el calor del huevo recién cocido ablanda ligeramente las papas mientras mantiene su interior crocante. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde el sabor ahumado del jamón hasta la suavidad del huevo y la satisfacción crujiente de las papas.
El secreto del Revuelto Gramajo reside en la técnica de preparación de las papas, que deben cortarse en juliana fina y freírse dos veces para lograr esa textura perfectamente crujiente por fuera y tierna por dentro. Los huevos deben batirse ligeramente y cocinarse a fuego medio para obtener una textura cremosa sin llegar a secarse. La incorporación del jamón en el último momento asegura que mantenga su sabor característico sin endurecerse demasiado.
Para la presentación, se recomienda servir el revuelto inmediatamente después de prepararlo, preferiblemente en platos hondos que mantengan el calor. Una guarnición de perejil fresco picado espolvoreado por encima añade un toque de color y frescura. Tradicionalmente se acompaña con pan fresco para mojar en los restos de huevo que quedan en el plato, completando así una experiencia culinaria reconfortante y satisfactoria.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes ocasiones, desde una comida familiar informal hasta una cena entre amigos. Su preparación relativamente sencilla lo hace accesible para cocineros de todos los niveles, mientras que su sabor complejo y reconfortante garantiza el éxito en cualquier mesa. El Revuelto Gramajo representa perfectamente la esencia de la cocina porteña: sencilla, sabrosa y generosa.
Un consejo importante es utilizar papas de buena calidad, preferiblemente variedades que sean ideales para freír, y jamón cocido de cerdo con un buen sabor ahumado. La proporción de ingredientes puede ajustarse según el gusto personal, pero el equilibrio entre los tres componentes principales es clave para lograr el auténtico sabor del Revuelto Gramajo.
Reemplazar el jamón por champiñones salteados o espinacas frescas.
Agregar 100g de queso rallado (parmesano o mozzarella) al final de la cocción.
Añadir ají picado o pimienta de cayena al gusto.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en sartén a fuego medio, aunque las papas perderán su textura crujiente.
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