Un clásico italiano con azafrán y queso parmesano

El Risotto alla Milanese es un plato emblemático de la cocina italiana, originario de la región de Lombardía. Su característico color dorado proviene del azafrán, una especia que se ha utilizado en esta receta desde el siglo XVI. Según la leyenda, el risotto con azafrán se creó para una boda en Milán, cuando un artista agregó azafrán al arroz para darle un color dorado que simbolizara la riqueza y la prosperidad de la pareja.
Este risotto se caracteriza por su textura cremosa y suave, donde cada grano de arroz mantiene su estructura mientras libera su almidón para crear una salsa sedosa. El sabor es delicadamente terroso del azafrán, con notas de mantequilla y queso parmesano que se funden en perfecta armonía. La cebolla cocida lentamente aporta un dulzor sutil que equilibra la intensidad del azafrán.
La técnica del risotto requiere atención constante y paciencia, ya que el caldo debe agregarse poco a poco mientras se remueve continuamente. Este proceso permite que el arroz absorba el líquido gradualmente, liberando su almidón y creando la textura cremosa característica. El resultado final debe ser "all'onda", es decir, que al inclinar la sartén el risotto debe fluir suavemente como una ola.
Para la presentación, se sirve inmediatamente después de añadir la mantequilla y el queso parmesano, conocido como "mantecatura". Tradicionalmente se presenta en platos hondos, espolvoreado con más parmesano rallado y una pizca de pimienta negra recién molida. El color dorado intenso contrasta bellamente con el blanco de la porcelana, creando una presentación elegante y apetitosa.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero también puede adaptarse a cenas familiares. Su versatilidad permite acompañarlo con diferentes proteínas, aunque tradicionalmente se sirve como primer plato o acompañamiento del "ossobuco alla milanese". La clave del éxito está en utilizar ingredientes de calidad, especialmente un buen azafrán y un queso parmesano envejecido.
Un consejo importante es utilizar siempre arroz de grano corto como el Arborio, Carnaroli o Vialone Nano, ya que estos tipos de arroz tienen el contenido de almidón adecuado para lograr la textura cremosa deseada. Nunca debe enjuagarse el arroz antes de cocinarlo, pues se perdería el almidón necesario para la cremosidad.
Añade 200g de setas variadas salteadas al final de la cocción para una versión más terrosa.
Incorpora 200g de gambas peladas salteadas con ajo durante los últimos 5 minutos de cocción.
Sustituye la mantequilla por aceite de oliva y el queso parmesano por levadura nutricional.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, añadir un poco de caldo o agua y calentar a fuego bajo removiendo constantemente.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.