Un clásico italiano enriquecido con la cremosidad del tuétano

El risotto de azafrán y tuétano es una sofisticada variación del clásico risotto milanés que incorpora la rica cremosidad y sabor intenso del tuétano de hueso. Esta receta combina la tradición italiana con un toque de lujo contemporáneo, creando un plato que equilibra perfectamente la delicadeza del azafrán con la profundidad del tuétano.
El azafrán, conocido como el oro rojo, aporta su característico color dorado y un sabor terroso y floral que se complementa maravillosamente con la untuosidad del tuétano. Este último ingrediente, extraído del interior de los huesos de res, aporta una textura sedosa y un sabor profundo y carnoso que eleva el risotto a un nivel gourmet.
La preparación requiere atención constante y paciencia, ya que el secreto de un buen risotto está en la cocción lenta y el añadido gradual del caldo. El arroz carnaroli o arborio debe mantenerse al dente, con cada grano perfectamente separado pero unido por una cremosa salsa formada por el almidón liberado durante la cocción.
Para la presentación, se recomienda servir el risotto en platos hondos precalentados, con una cucharada adicional de tuétano en el centro y una llovizna de aceite de oliva virgen extra. Un poco de parmesano recién rallado y pimienta negra molida al momento completan la experiencia sensorial.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los comensales con sabores complejos y texturas refinadas. Aunque requiere cierta técnica, el resultado final justifica ampliamente el esfuerzo invertido en su preparación.
El equilibrio entre el delicado azafrán y el robusto tuétano crea una armonía gastronómica que deleita el paladar, ofreciendo una experiencia culinaria memorable que combina tradición e innovación en cada cucharada.
Sustituye el tuétano por 200g de setas silvestres salteadas. Añade las setas al final de la cocción para mantener su textura.
Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo y omite el tuétano. Añade 100g de queso mascarpone al final para mantener la cremosidad.
Añade 200g de gambas o langostinos salteados al final de la cocción. Decora con perejil fresco picado.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, añadir un poco de caldo o agua y calentar a fuego bajo revolviendo constantemente.
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