Un clásico italiano elevado con la intensidad del coral de gamba

El risotto de marisco con coral de gamba es una sofisticada reinterpretación del clásico italiano que combina la cremosidad tradicional del arroz arborio con la intensidad del mar. Este plato tiene sus raíces en las regiones costeras del norte de Italia, donde los pescadores incorporaban las capturas del día a sus risottos, creando una fusión perfecta entre tierra y mar.
La textura del risotto es fundamental: debe ser cremoso pero al dente, con cada grano de arroz perfectamente cocido pero manteniendo su estructura. El coral de gamba, obtenido de las cabezas de las gambas, aporta un sabor profundo y marino que eleva el plato a otro nivel, proporcionando un color anaranjado intenso y un aroma inconfundible a marisco fresco.
El sabor es una sinfonía de matices: la dulzura natural de las gambas y los langostinos se combina con el umami del coral, mientras que el vino blanco aporta acidez y el caldo de pescado profundidad. El queso parmesano, aunque tradicional en los risottos, se usa con moderación para no opacar los delicados sabores del marisco.
Para la presentación, se sirve en platos hondos calientes, con el risotto formando una pequeña montaña en el centro. Se decora con gambas enteras y langostinos dispuestos estratégicamente, unas hojas de perejil fresco y un hilo de aceite de oliva virgen extra. La consistencia debe ser tal que al inclinar el plato, el risotto fluya lentamente pero mantenga su forma.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresar a los comensales con sabores sofisticados pero reconfortantes. La clave está en la paciencia al cocinar el arroz, añadiendo el caldo poco a poco y removiendo constantemente para liberar el almidón que da la cremosidad característica.
Se recomienda acompañar con un vino blanco afrutado y fresco que limpie el paladar entre bocados, como un Vermentino o un Albariño. La temperatura de servicio es crucial: debe servirse inmediatamente después de prepararse, ya que el risotto continúa cocinándose con el calor residual y puede perder su textura perfecta si se deja esperar.
Añade unas hebras de azafrán al caldo para un color dorado y sabor distintivo
Sustituye el marisco por algas nori y setas, usando caldo de verduras en lugar de pescado
Añade chorizo picante al sofrito para un toque español y picante
Guardar en recipiente hermético en refrigerador. Calentar a fuego lento añadiendo un poco de caldo o agua para recuperar la cremosidad.