Un plato marinero elegante con salsa francesa cremosa

El rodaballo a la brasa con beurre blanc es una preparación clásica de la cocina francesa que combina la delicadeza de un pescado blanco de primera calidad con la riqueza de una salsa emulsionada con mantequilla. Este plato representa la esencia de la gastronomía marinera francesa, donde la simplicidad de los ingredientes se transforma en una experiencia culinaria sofisticada.
El rodaballo, conocido por su carne firme y sutil sabor a mar, se cocina a la brasa para obtener una textura exterior ligeramente crujiente mientras mantiene su jugosidad interior. La técnica de cocción a la brasa realza los sabores naturales del pescado sin enmascararlos, creando un contraste perfecto con la cremosidad de la salsa beurre blanc.
La salsa beurre blanc, originaria de la región del Loira en Francia, es una emulsión delicada de vino blanco, chalotas, vinagre y mantequilla fría. Su textura sedosa y su sabor ligeramente ácido pero mantecoso complementa exquisitamente la suavidad del rodaballo, creando un equilibrio perfecto entre riqueza y frescura.
Para la presentación, se recomienda colocar el filete de rodaballo sobre un lecho de puré de patatas o verduras asadas, napar generosamente con la salsa beurre blanc y decorar con perifollo fresco o cebollino picado. Unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal marina completan el plato.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar con elegancia sin complicaciones excesivas. La clave del éxito reside en la calidad del pescado y la paciencia al emulsionar la salsa, evitando que se corte durante la preparación.
Acompañado de un vino blanco afrutado como un Sancerre o un Chablis, este rodaballo a la brasa con beurre blanc se convierte en una experiencia gastronómica memorable que celebra los mejores productos del mar con la técnica clásica francesa.
En lugar de a la plancha, cocina el rodaballo en horno precalentado a 200°C durante 10-12 minutos con un chorrito de vino blanco.
Añade una mezcla de eneldo, perifollo y cebollino picados a la salsa justo antes de servir.
Reduce la mantequilla a 100g y sustituye la nata por yogur griego natural para una versión menos calórica.
Guarda el rodaballo y la salsa por separado en recipientes herméticos. La salsa puede separarse al recalentar, así que calienta suavemente al baño María batiendo constantemente.
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