Ternera rellena de acelgas, jugosa por dentro y bien sellada

Si no quieres que se estropee al final, controla la humedad del relleno. El mayor error es no escurrir bien las acelgas cocidas. Si queda agua, el rollito se abrirá al cocinarse. Por eso, después de saltear las hojas, déjalas en un colador y apriétalas un poco con una cuchara para sacar el exceso de líquido antes de mezclarlas con la cebolla y el ajo.
Para que la carne no se rompa, extiende bien los filetes. Si son gruesos, colócalos entre dos láminas de plástico y aplánalos ligeramente con un rodillo. No pongas demasiado relleno; una cucharada generosa en el centro es suficiente. Al enrollar, hazlo con firmeza pero sin apretar en exceso. Si ves que no se cierra bien, usa un palillo para sujetarlo, pero recuerda quitarlo después. El sellado es clave: calienta bien el aceite y dóralos a fuego medio-alto durante 2-3 minutos por lado hasta que queden bien marcados. Esto sella los jugos y evita que se abran.
La cocción final con líquido es lo que garantiza que queden tiernos. Después de dorar, baja el fuego, añade el vino blanco y deja que se evapore. Luego, vierte el caldo, tapa la sartén y cocina a fuego lento. Esos 15-20 minutos son importantes; dales la vuelta a mitad de tiempo para que se cocinen de manera uniforme. Si la salsa queda muy líquida, retira los rollitos y deja que hierva a fuego fuerte un par de minutos para que espese.
¿Puedo hacer sustituciones? Claro. Si no tienes acelgas, usa espinacas, pero recuerda escurrirlas igual de bien. El pimentón dulce le da un toque esencial, pero si no lo tienes, un poco de pimienta de cayena suave puede funcionar. Para una versión más ligera, puedes hornear los rollitos ya sellados con un poco de caldo en una fuente, aunque la corteza no quedará tan dorada como en la sartén. Se conservan bien en la nevera 2-3 días y se recalientan perfectamente en una sartén con un poco de su misma salsa o caldo para que no se sequen.
Añadir al relleno 2 cucharadas de piñones tostados y 2 cucharadas de pasas remojadas en agua caliente.
En lugar de freír, colocar los rollitos en una bandeja de horno con un poco de aceite y hornear a 180°C durante 25-30 minutos.
Servir los rollitos con una salsa de tomate casera en lugar de la salsa de cocción.
Dejar enfriar completamente los rollitos y guardarlos en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en sartén o microondas antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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