Pan artesanal con semillas de amapola y romero fresco

Lo que más se nota en el resultado final es el respeto a los tiempos de fermentación. Si la masa no ha doblado su volumen en la primera fermentación, la miga quedará densa. Y si no le das esa segunda subida de 45 minutos, la rosca no tendrá esa altura y esponjosidad que buscas. No tengas prisa.
Para la masa, usa agua tibia, no caliente, para disolver la levadura con la miel. Si el agua está demasiado caliente, matarás la levadura y el pan no levará. Mezcla bien el líquido con la harina de fuerza y la sal antes de empezar a amasar. Te recomiendo incorporar las semillas de amapola y el romero picado hacia el final del amasado, así se distribuyen bien sin romper la estructura del gluten que has trabajado.
El amasado de 10-15 minutos es clave para desarrollar la elasticidad. Sabrás que está lista cuando la masa esté suave, no se te pegue demasiado a las manos y puedas estirar un trozo sin que se rompa inmediatamente (la famosa prueba del velo).
Al formar la rosca, sella muy bien la unión de los extremos del cilindro. Si no lo haces, se puede abrir durante el horneado. Colócala en una bandeja con papel de hornear, dejando espacio a su alrededor para que se expanda. Precalienta el horno a 220°C mientras esperas esa segunda fermentación.
Antes de hornear, haz los cortes decorativos con un cuchillo bien afilado y con decisión. Si dudas, la masa se desgarra. Pincela con aceite de oliva y espolvorea un poco de sal gruesa para la corteza. Hornea durante 25-30 minutos. La señal de que está hecho es que esté bien dorado y, al darle unos golpecitos en la base, suene a hueco.
Aquí viene otro punto importante: déjalo enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortarlo. Si lo partes caliente, la miga, que aún está húmeda, se apelmazará. La paciencia se recompensa con una textura aireada y elástica.
Si un día no tienes romero fresco, puedes usar seco, pero reduce la cantidad a la mitad, ya que su sabor es más concentrado. Para conservarlo, guárdalo en una bolsa de papel o tela, nunca en plástico, para que la corteza no se ablande. Se mantiene bien unos días.
Sustituir 200g de harina blanca por harina integral para un pan más nutritivo y con más fibra
Añadir 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas junto con las semillas de amapola
Utilizar una mezcla de harinas sin gluten específica para panadería y añadir 1 cucharadita de goma xantana
Guardar en una bolsa de papel o tela a temperatura ambiente. No refrigerar, ya que el frío acelera el envejecimiento del pan. Para congelar, envolver bien en plástico y aluminio, dura hasta 3 meses.
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23 de febrero de 2026
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