Un pan artesanal aromático con semillas de chía y hojas frescas de albahaca

Esta rosca de pan con chía y albahaca es una deliciosa creación artesanal que combina la textura crujiente de las semillas de chía con el aroma fresco y herbal de la albahaca. Originaria de la tradición panadera mediterránea, esta receta ha evolucionado para incorporar ingredientes contemporáneos que realzan tanto el sabor como el valor nutricional del pan.
La masa se caracteriza por su textura esponjosa en el interior y una corteza dorada y crujiente en el exterior. Las semillas de chía aportan un toque de crocancia y un sabor ligeramente a nuez, mientras que la albahaca fresca infunde un aroma herbal que se intensifica durante el horneado. La combinación crea un pan versátil que puede disfrutarse tanto en comidas principales como en aperitivos.
El proceso de fermentación lenta permite desarrollar sabores complejos y una miga con alveolos bien definidos. La técnica de formar una rosca no solo es estéticamente atractiva, sino que también garantiza una cocción uniforme. La presentación final con semillas de chía adicionales espolvoreadas sobre la superficie crea un contraste visual muy atractivo.
Este pan es ideal para acompañar sopas, ensaladas o simplemente untado con aceite de oliva virgen extra. Su aroma herbal lo hace especialmente adecuado para comidas de verano y cenas al aire libre. La albahaca fresca debe añadirse justo antes del amasado final para preservar su sabor y color vibrante.
Para obtener mejores resultados, es crucial respetar los tiempos de fermentación y utilizar ingredientes a temperatura ambiente. La hidratación de las semillas de chía antes de incorporarlas a la masa asegura que no absorban demasiada humedad durante el horneado. La rosca debe hornearse hasta alcanzar un color dorado profundo y sonar hueca al golpear la base.
La presentación puede realzarse con un glaseado ligero de agua y miel aplicado justo al salir del horno, lo que aporta un brillo atractivo. Servir recién horneado permite apreciar plenamente la textura crujiente de la corteza y la miga tierna y aromática en su punto perfecto.
Añade 100g de queso rallado (parmesano o manchego) a la masa para un sabor más intenso y una textura más rica.
Sustituye la mitad de la harina blanca por harina integral para aumentar el contenido de fibra y obtener un sabor más terroso.
Incorpora 2 cucharadas de pasta de tomate seca y aceitunas negras picadas para una versión mediterránea.
Guarda la rosca completamente fría en una bolsa de papel o en una panera tapada. Para recalentar, humedece ligeramente y calienta en horno a 180°C durante 5-7 minutos.
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