Un pan artesanal aromático con semillas crujientes y hierbas frescas

La rosca de pan con pipas de calabaza y tomillo es una deliciosa creación artesanal que combina la tradición panadera mediterránea con ingredientes naturales y aromáticos. Este pan, con su forma circular característica, no solo es visualmente atractivo sino que también ofrece una textura y sabor excepcionales gracias a la cuidadosa selección de ingredientes y al proceso de fermentación lenta.
El origen de este tipo de pan se remonta a las tradiciones rurales europeas, donde las semillas de calabaza eran un recurso común y económico que añadía valor nutricional y sabor a las masas básicas. El tomillo, por su parte, aporta ese toque mediterráneo que evoca los campos soleados y las cocinas tradicionales donde las hierbas aromáticas son protagonistas.
La textura de esta rosca es perfectamente equilibrada: una corteza crujiente y dorada que se abre paso hacia una miga esponjosa y aireada. Las pipas de calabaza tostadas añaden un contraste crujiente y un sabor a nuez que complementa perfectamente la suavidad de la masa y el aroma herbal del tomillo. Cada bocado es una experiencia sensorial completa.
Para la presentación, se recomienda servir la rosca entera sobre una tabla de madera, acompañada de aceite de oliva virgen extra y un poco de sal marina para mojar. El aspecto rústico y artesanal del pan lo convierte en el centro de atención de cualquier mesa, perfecto para compartir en reuniones familiares o cenas especiales.
Este pan es versátil y puede acompañar desde sopas y ensaladas hasta platos principales de carne o pescado. Su sabor no es demasiado intenso, lo que permite realzar los sabores de los alimentos que lo acompañan sin dominarlos. La combinación de semillas y hierbas crea un perfil de sabor sofisticado pero accesible.
Un consejo importante es dejar que el pan se enfríe completamente antes de cortarlo, ya que esto permite que la miga se asiente y desarrolle toda su textura. La rosca también se puede congelar una vez horneada y descongelar a temperatura ambiente cuando se necesite, manteniendo su frescura y sabor originales.
Sustituye las pipas de calabaza por 100g de aceitunas negras picadas y 80g de queso feta desmenuzado.
Usa 250g de harina integral y 250g de harina de fuerza. Añade 2 cucharadas de semillas de lino y chía a la masa.
Aumenta el azúcar a 50g, añade ralladura de naranja y canela, y sustituye las semillas por pasas y nueces picadas.
Guardar en una bolsa de papel o tela a temperatura ambiente. No refrigerar, ya que el frío acelera el endurecimiento. Para recalentar, humedecer ligeramente y calentar en horno a 180°C durante 5-10 minutos.
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