Pan trenzado con semillas y hierbas, crujiente por fuera y esponjoso por dentro

Para que quede de diez, empieza por respetar la temperatura del agua. Si está demasiado caliente, matará la levadura; si está fría, la fermentación será eterna. El agua debe estar tibia, como para un biberón. Disuelve bien la levadura en ella antes de mezclarla con la harina de fuerza, que es la que da estructura y alveolos bonitos a la miga.
El amasado es clave para desarrollar el gluten. No te conformes con que se junten los ingredientes; amasa esos 10-15 minutos hasta que la masa esté suave, elástica y no se pegue. Solo entonces, en los últimos minutos, incorpora las pipas de girasol y el perejil picado. Si los añades antes, cortarán la red de gluten y el pan no subirá igual.
La primera fermentación debe hacerse en un lugar cálido, sin corrientes. Cubre bien el bol con film para que no se seque la superficie. No te impacientes: deja que doble su volumen, aunque tarde más de una hora. Luego, desgasifica con suavidad, solo para eliminar las burbujas grandes. Al formar las tiras para trenzar, estíralas con paciencia; si se encogen mucho, déjalas reposar 5 minutos para que el gluten se relaje.
Tras el segundo levado de 45 minutos, pinta generosamente con huevo batido. Esto le dará ese brillo y color dorado característico. Espolvorea las semillas de sésamo con decisión para que se queden pegadas. Hornea a 200°C, que es la temperatura ideal para que la corteza se forme rápido y quede crujiente, mientras el interior cuece. El punto exacto lo sabrás no solo por el color, sino porque al darle un golpecito en la base sonará a hueco.
Aquí viene el error más común: querer cortarlo en caliente. Deja que se enfríe completamente sobre una rejilla. Si lo cortas antes, el vapor del interior humedecerá la miga y quedará gomosa. La paciencia se recompensa con una textura perfecta: corteza crujiente y miga alveolada y tierna. Si no la consumes en el día, guárdala en una bolsa de tela; en la nevera se pondrá correosa.
Sustituir las pipas de girasol por aceitunas negras deshuesadas y picadas, y el perejil por romero fresco.
Utilizar 250 g de harina integral y 250 g de harina de fuerza para obtener un pan más nutritivo y con más fibra.
Añadir 100 g de queso parmesano rallado a la masa para un sabor más intenso y salado.
Guardar en una bolsa de papel o panera a temperatura ambiente. No refrigerar para evitar que se endurezca. Para recalentar, envolver en papel de aluminio y calentar en horno a 180°C durante 5-10 minutos.
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23 de febrero de 2026
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