Crema fría de tomate y pan, tradición andaluza

El salmorejo cordobés es una de las joyas culinarias más representativas de la gastronomía andaluza, especialmente de la ciudad de Córdoba. Esta crema fría de tomate y pan tiene sus orígenes en la época romana, cuando se preparaba una mezcla similar con pan, aceite y vinagre. Con el tiempo y la llegada del tomate desde América, la receta evolucionó hasta convertirse en el plato que conocemos hoy, un símbolo de la cocina cordobesa que se disfruta especialmente durante los calurosos meses de verano.
La textura del salmorejo es suave, cremosa y sedosa, lograda gracias a la emulsión perfecta entre el aceite de oliva virgen extra y los demás ingredientes. El sabor es equilibrado: la acidez del tomate maduro se combina con la suavidad del pan, el toque picante del ajo y la riqueza del aceite de oliva, creando una armonía de sabores que resulta refrescante y nutritiva a la vez. La consistencia debe ser espesa, casi como una crema, pero no demasiado pesada.
Para la presentación tradicional, se sirve en cuencos individuales o platos hondos, adornado con huevo duro picado, jamón serrano en taquitos y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Esta guarnición no solo añade color y textura, sino que también complementa los sabores principales. En Córdoba es común verlo servido en platos de barro, que mantienen mejor la temperatura fría y añaden un toque rústico a la presentación.
El secreto de un buen salmorejo está en la calidad de los ingredientes: tomates muy maduros y carnosos, pan de hogaza del día anterior, aceite de oliva virgen extra de primera calidad y un buen vinagre de Jerez. La técnica de batido es crucial: se debe emulsionar lentamente el aceite mientras se tritura para lograr esa textura cremosa característica. Es importante dejar reposar el salmorejo en la nevera al menos un par de horas antes de servir para que los sabores se integren perfectamente.
Este plato es versátil y se puede adaptar a diferentes ocasiones: desde una cena ligera de verano hasta un entrante para una comida especial. Su preparación es sencilla pero requiere atención a los detalles para lograr la textura y sabor auténticos. El salmorejo no solo alimenta el cuerpo sino que también conecta con la tradición y la historia de una región con una rica herencia culinaria.
Para los amantes de la cocina mediterránea, el salmorejo representa la esencia de la dieta saludable: ingredientes frescos, de temporada y preparación sencilla que realza los sabores naturales. Es un plato que invita a compartir, a disfrutar del momento y a saborear cada cucharada con calma, recordando que a veces las recetas más simples son las que perduran generación tras generación.
Sustituye parte de los tomates por remolacha cocida para obtener un color rosa intenso y un sabor ligeramente dulce.
Añade un poco de sandía o melón a la mezcla para una versión más refrescante y veraniega.
Omite la guarnición de huevo y jamón, y sustituye por taquitos de tofu ahumado y frutos secos picados.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Consumir en 2 días como máximo. No se recomienda congelar porque puede alterar la textura.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.