Una versión mediterránea y aromática de la clásica salsa italiana

Esta salsa boloñesa de cordero con pimiento rojo es una reinterpretación mediterránea del clásico ragú italiano. La carne de cordero aporta una profundidad de sabor única, con notas terrosas y ligeramente dulces que se complementan perfectamente con la dulzura natural del pimiento rojo asado. La cocción lenta en slow cooker permite que todos los sabores se integren armoniosamente, creando una salsa rica, compleja y extraordinariamente aromática.
El proceso de cocción prolongada transforma la textura de la carne de cordero, volviéndola increíblemente tierna y deshaciéndose en la boca. Los pimientos rojos añaden no solo color vibrante sino también una suavidad melosa que equilibra la intensidad del cordero. Los tomates se desintegran lentamente, liberando su acidez natural que se redondea con el tiempo de cocción, mientras que las hierbas mediterráneas como el romero y el tomillo infunden su aroma distintivo en cada cucharada.
Esta salsa presenta un equilibrio perfecto entre lo terroso y lo dulce, con matices herbáceos que recuerdan a la cocina del sur de Italia. La textura es espesa pero no pesada, con trozos de carne que se deshacen y verduras que se funden en una salsa sedosa. El vino tinto utilizado en la reducción aporta complejidad y profundidad, mientras que el caldo de carne realza los sabores cárnicos sin dominarlos.
Para la presentación, sirve esta salsa sobre pasta al dente como tagliatelle o pappardelle, que son ideales para atrapar la salsa espesa. Espolvorea con queso Parmesano recién rallado y decora con hojas frescas de albahaca o perejil. También puedes acompañarla con una guarnición de pan rústico tostado para mojar en la salsa restante.
Esta receta es perfecta para preparar con anticipación, ya que los sabores mejoran notablemente al reposar. La cocción en slow cooker garantiza resultados consistentes sin necesidad de supervisión constante, permitiendo que los ingredientes desarrollen todo su potencial aromático. Es una opción ideal para comidas familiares o para impresionar a invitados con un plato aparentemente simple pero extraordinariamente sabroso.
El cordero utilizado debe ser de buena calidad, preferiblemente con un contenido moderado de grasa que se derretirá durante la cocción lenta, aportando jugosidad y sabor. Los pimientos rojos asados previamente añaden un toque ahumado que complementa la carne, creando un perfil de sabor que recuerda a las cocinas mediterráneas donde el cordero y los pimientos son ingredientes protagonistas.
Sustituye la mitad de la carne de cordero por carne picada de cerdo para una textura más jugosa y un sabor más suave.
Añade 1-2 guindillas rojas picadas o una cucharadita de hojuelas de chile al sofrito de verduras para un toque picante.
Incorpora 200g de setas portobello picadas al sofrito para añadir sabor umami y textura carnosa.
Deja enfriar completamente la salsa antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera por hasta 4 días. Para congelar, divide en porciones y congela por hasta 3 meses. Descongela en refrigerador durante la noche y recalienta a fuego bajo.
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