Un ragú de cordero tierno con pimiento, cocinado a fuego lento

Si es la primera vez que la haces, ojo con el punto de sal. La carne de cordero ya tiene sabor propio y el caldo y el concentrado de tomate aportan sal, así que prueba bien antes de añadir más. Mi consejo es empezar con la cucharadita indicada y rectificar al final, tras las 6-7 horas de cocción lenta.
El éxito está en el primer paso: dorar bien la carne de cordero. No la amontones en la sartén; hazlo en dos tandas si es necesario para que se marque y suelte sus jugos, que son la base del sabor. Luego, al sofreír las verduras (cebolla, ajo, zanahoria, apio), tómate tu tiempo hasta que estén bien blandas y la cebolla transparente. Esto evita que queden crujientes después de tantas horas en la olla.
No te saltes desglasar la sartén con el vino tinto. Es el truco para rescatar todos los sabores caramelizados del fondo. Rasca bien con la espátula y deja que reduzca a la mitad; ese líquido concentrado es oro para la salsa. Luego, en la slow cooker, simplemente mezcla todo: la carne dorada, el sofrito con vino, los pimientos asados en cubos (asegúrate de quitarles bien la piel), los tomates, el caldo y las hierbas.
La paciencia es clave aquí. Deja que trabaje a fuego bajo esas 6-7 horas sin destapar mucho. Así el cordero se pondrá increíblemente tierno y los sabores se fundirán. Si al terminar la salsa te parece muy aguada, destapa y deja reducir en modo alto unos 30 minutos. Retira las hojas de laurel antes de servir.
Esta salsa mejora de un día para otro. Si sobra, guárdala en la nevera hasta 3 días o congélala. Para recalentar, hazlo a fuego suave, añadiendo un chorrito de agua o caldo si ha espesado demasiado. Va perfecta con una pasta ancha como los pappardelle, que atrapan bien la salsa.
Sustituye la mitad de la carne de cordero por carne picada de cerdo para una textura más jugosa y un sabor más suave.
Añade 1-2 guindillas rojas picadas o una cucharadita de hojuelas de chile al sofrito de verduras para un toque picante.
Incorpora 200g de setas portobello picadas al sofrito para añadir sabor umami y textura carnosa.
Deja enfriar completamente la salsa antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera por hasta 4 días. Para congelar, divide en porciones y congela por hasta 3 meses. Descongela en refrigerador durante la noche y recalienta a fuego bajo.
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23 de febrero de 2026
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