Una salsa cremosa y aromática para acompañar tus platos favoritos

La salsa curry básica es un pilar fundamental en la cocina india y del sudeste asiático, una preparación versátil que ha viajado por el mundo adaptándose a diferentes paladares. Esta receta tradicional combina especias aromáticas con ingredientes cremosos para crear una base perfecta que realza cualquier plato, desde vegetales salteados hasta carnes y legumbres.
El sabor de esta salsa es una sinfonía de especias: el cálido toque de la cúrcuma, el picante suave del curry en polvo, el aroma terroso del comino y el toque fresco del cilantro se funden en una textura cremosa y sedosa. La cebolla y el ajo aportan profundidad, mientras que el tomate añade una acidez equilibrada que corta la riqueza de la nata.
La textura final es suave y homogénea, perfecta para bañar arroces, acompañar pollo al curry o sumergir panes como el naan o el roti. La consistencia puede ajustarse fácilmente añadiendo más caldo para una salsa más ligera o reduciéndola más para una versión más espesa y concentrada.
Para la presentación, sirve la salsa caliente en un bol de cerámica decorado con hojas frescas de cilantro y unas semillas de cilantro tostadas. Puedes crear un efecto visual atractivo haciendo un pequeño remolino con un poco de nata líquida o yogur en la superficie.
Esta salsa es ideal para preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican y armonizan mejor después de unas horas en refrigeración. Además, se congela excelentemente, permitiéndote tener siempre a mano una base deliciosa para improvisar comidas rápidas y sabrosas.
Recuerda que el secreto de un buen curry está en tostar las especias justo el tiempo necesario para liberar sus aceites esenciales sin quemarlas, creando así un aroma profundo y complejo que impregna toda la salsa.
Sustituye la nata líquida por 400 ml de leche de coco para una versión tropical y vegana.
Añade 1-2 chiles rojos picados junto con la cebolla o ½ cucharadita de cayena en polvo con las especias.
Reemplaza la nata por 200 ml de yogur griego natural, añadiéndolo al final a fuego muy bajo para que no se corte.
Deja enfriar completamente la salsa, guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego bajo antes de servir, añadiendo un poco de agua o caldo si se ha espesado demasiado.
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