Cremosa, equilibrada y llena de sabor para acompañar tus platos

Antes de ponerte con todo, mira esto: el punto de los cacahuetes es clave. Si ya vienen tostados, perfecto. Si no, tuéstalos tú mismo en una sartén seca hasta que huelan bien y se doren ligeramente, pero sin quemarlos. Un exceso de tostado amarga toda la salsa.
Al triturarlos, busca un polvo fino. Si los mueles demasiado, liberarán su aceite y obtendrás una pasta densa tipo mantequilla, en lugar de una salsa que pueda integrarse bien con los líquidos. Reserva el polvo aparte hasta el momento de añadirlo.
Cuando sofrías el ajo, jengibre y chile con el aceite de sésamo, hazlo a fuego medio. El objetivo es que suelten su aroma, no que se doren o quemen, porque amargarían el fondo. Con 1-2 minutos suele ser suficiente.
Al incorporar la leche de coco y el resto de líquidos, remueve bien para disolver el azúcar. Luego añade el polvo de cacahuete. Aquí viene otro punto importante: cocina a fuego lento esos 8-10 minutos removiendo con frecuencia. Si el fuego es muy alto, la salsa se pegará al fondo y puede cortarse o quemarse.
La consistencia final es al gusto. Si al retirarla del fuego ves que está muy espesa, añade el agua templada poco a poco hasta que quede como a ti te gusta. Prueba siempre antes de servir: quizá necesite un poco más de salsa de soja (salado), limón (ácido) o azúcar (dulce). El equilibrio perfecto es personal.
Si no tienes azúcar de palma, el moreno funciona. La pasta de tamarindo da un punto ácido complejo, pero si no la encuentras, puedes suplirla con un poco más de jugo de limón. Para el picante, retira las semillas del chile si quieres controlarlo, o déjalas para más potencia.
Sírvela tibia. Se conserva varios días en la nevera en un recipiente hermético. Al recalentarla, hazlo a fuego muy suave y remueve; si se ha espesado demasiado, corrige con una cucharada de agua o leche de coco.
Añade 1 cucharadita de curry en polvo al sofrito de aromáticos para un sabor más complejo y especiado.
Sustituye el azúcar por 2 cucharadas de miel y el jugo de limón por jugo de lima para un perfil más floral.
Reserva algunos cacahuetes tostados enteros y añádelos al final para dar textura crujiente a la salsa.
Deja enfriar completamente la salsa y guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente antes de servir, añadiendo un poco de agua si es necesario para recuperar la consistencia.
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23 de febrero de 2026
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