Una salsa cremosa y aromática cocinada lentamente para realzar cualquier plato

Esta salsa de setas con vino tinto es el resultado de una cocción lenta y paciente que permite que todos los sabores se integren perfectamente. Originaria de la tradición culinaria española que valora las setas silvestres, esta receta transforma ingredientes simples en un acompañamiento extraordinario.
El proceso en slow cooker garantiza que las setas liberen todo su sabor umami mientras se ablandan lentamente en el vino tinto. La textura final es sedosa y cremosa, con trozos tiernos de setas que se deshacen en la boca. El vino tinto aporta profundidad y complejidad, reduciéndose hasta convertirse en un fondo intenso que realza el sabor terroso de los hongos.
El aroma que desprende esta salsa mientras se cocina es simplemente embriagador: notas de tierra húmeda, vino añejo y hierbas frescas se mezclan en una sinfonía olfativa que anticipa el placer gustativo. La mantequilla al final añade un brillo sedoso y redondea los sabores ácidos del vino.
Para presentarla, sirve la salsa caliente sobre carnes asadas, puré de patatas o pasta fresca. Decora con perejil picado y unas láminas finas de setas salteadas para contrastar texturas. La salsa se espesa naturalmente durante la cocción lenta, pero si prefieres una consistencia más densa, puedes añadir un poco más de harina disuelta en agua fría.
Esta salsa es versátil y puede prepararse con antelación, ya que sus sabores mejoran al reposar. Es perfecta para ocasiones especiales donde quieres impresionar sin pasar horas en la cocina activa. La cocción lenta hace todo el trabajo mientras tú te ocupas de otros detalles de la comida.
Un consejo importante: la calidad del vino tinto marca la diferencia. No es necesario usar un vino caro, pero sí uno que beberías con placer, ya que su sabor se concentrará en la salsa. Las setas mixtas aportan diferentes texturas y sabores, pero puedes usar un solo tipo si lo prefieres.
Sustituye la mitad del vino tinto por brandy o coñac para un sabor más intenso y aromático.
Añade 1 cucharadita de pimentón picante o unos copos de chile seco al sofrito para darle un toque picante.
Sustituye el tomillo por una mezcla de hierbas provenzales (romero, orégano, albahaca) para un perfil mediterráneo.
Deja enfriar completamente la salsa, luego transfiere a un recipiente hermético. Refrigera hasta 5 días. Para congelar, divide en porciones y congela hasta 3 meses. Descongela en refrigerador y recalienta a fuego bajo, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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