Una salsa rica y aromática que transforma cualquier estofado

Esta salsa de vino tinto es un clásico de la cocina francesa adaptado a la modernidad del slow cooker. Originaria de las regiones vinícolas de Borgoña y Burdeos, donde el vino tinto forma parte esencial de la cultura culinaria, esta salsa ha evolucionado desde las cocinas tradicionales hasta los electrodomésticos contemporáneos sin perder su esencia. La cocción lenta permite que los sabores se integren de manera perfecta, creando una base aromática que realza cualquier tipo de carne en estofado.
El sabor de esta salsa es complejo y equilibrado: notas terrosas del vino tinto se combinan con la dulzura natural de la cebolla caramelizada y el toque umami del caldo. El bouquet garni aporta matices herbáceos sutiles, mientras que la mantequilla al final proporciona una textura sedosa y un sabor redondo. Es una salsa que mejora con el tiempo, por lo que prepararla con antelación es una excelente idea.
La textura es espesa pero fluida, ideal para cubrir carnes sin resultar pesada. El proceso de reducción en el slow cooker concentra los sabores sin necesidad de vigilancia constante, permitiendo que los ingredientes liberen sus esencias gradualmente. La harina actúa como espesante natural, pero la cocción prolongada también contribuye a la consistencia perfecta.
Para la presentación, se recomienda servir la salsa caliente directamente sobre el estofado, o en una salsera aparte para que los comensales se sirvan a su gusto. Un toque final de perejil fresco picado añade color y frescura visual. La salsa también puede colarse para obtener una textura más fina, aunque mantener algunos trozos de verdura le da autenticidad.
Esta salsa es versátil y puede adaptarse a diferentes tipos de vino: un Cabernet Sauvignon dará cuerpo y taninos, mientras que un Merlot ofrecerá suavidad y frutosidad roja. La elección del vino determinará en gran medida el carácter final de la salsa, por lo que se recomienda usar un vino que también se disfrutaría bebiendo
El slow cooker es ideal para esta preparación porque mantiene una temperatura constante y baja, evitando que la salsa se queme o reduzca demasiado rápido. Esto permite que los sabores se desarrollen completamente sin riesgo de amargor. Es perfecta para preparaciones de fin de semana o para tener lista cuando se necesita.
Añade 200g de champiñones laminados salteados en mantequilla durante el último paso de finalización.
Sustituye el caldo de carne por caldo de verduras y omite la mantequilla o usa mantequilla vegetal.
Añade 1 cucharadita de pimentón dulce y una pizca de cayena durante la cocción.
Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Transferir a un recipiente hermético y refrigerar. Calentar suavemente antes de usar, removiendo ocasionalmente.
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