Salsa picante tradicional del norte de África

La salsa harissa es una preparación picante originaria de Túnez que se ha extendido por todo el Magreb y el Mediterráneo. Su nombre proviene del verbo árabe 'harasa', que significa 'machacar' o 'triturar', haciendo referencia a su método de preparación tradicional en mortero. Esta salsa es un elemento fundamental en la gastronomía tunecina, donde se utiliza como condimento para todo tipo de platos, desde cuscús hasta carnes a la parrilla.
El sabor de la harissa es complejo y equilibrado: combina el picante intenso de los chiles secos con la profundidad terrosa del comino y el cilantro, el toque ácido del limón y la suavidad del aceite de oliva. No es simplemente picante, sino que presenta matices ahumados, ligeramente dulces y herbáceos que se desarrollan en el paladar. La textura puede variar desde una pasta gruesa y rústica hasta una salsa más fina, dependiendo del tiempo de procesado
Tradicionalmente, la harissa se prepara con chiles secos específicos de la región, como los pimientos rojos de Nabeul, pero se pueden adaptar con variedades locales. El proceso de remojo de los chiles es crucial para lograr la textura adecuada y suavizar su picor. El tostado de las especias en seco realza sus aceites esenciales y profundiza los sabores, creando un perfil aromático incomparable.
Para presentar la harissa, se recomienda servirla en un cuenco pequeño con un chorrito adicional de aceite de oliva por encima. Se puede decorar con unas semillas de comino tostadas o unas hojas de cilantro fresco. Esta salsa mejora con el reposo, por lo que es ideal prepararla con un día de antelación para que los sabores se integren completamente.
La versatilidad de la harissa es extraordinaria: además de acompañar platos tradicionales, puede usarse para marinar carnes, aderezar ensaladas, realzar sopas o incluso como base para salsas más complejas. Su intensidad permite que una pequeña cantidad transforme completamente un plato, por lo que se debe usar con moderación al principio y ajustar según el gusto personal.
Añade 2 cucharadas de concentrado de tomate para una versión más suave y con sabor a tomate
Sustituye el comino por comino ahumado y añade 1/2 cucharadita de pimentón ahumado
Guardar en frasco de vidrio esterilizado, cubrir la superficie con una capa de aceite de oliva para evitar oxidación. Conservar en refrigerador.
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