Una pasta picante versátil para dar carácter a tus platos

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en cómo remojas y escurres los chiles secos. Si quedan con demasiada agua, la salsa te saldría aguada. Déjalos en remojo 20-30 minutos y luego escúrrelos muy bien, apretándolos un poco con las manos. Este es el primer punto de control.
El segundo punto clave es tostar las especias (comino, cilantro, alcaravea). Hazlo a fuego medio en una sartén seca, moviendo constantemente, solo 1-2 minutos hasta que huelan bien. Si se queman, amargarán toda la salsa. Reserva.
Para el pimiento y el ajo asados: si usas pimiento fresco, ásalo a 200°C hasta que la piel se queme y se pele fácilmente. Envuelve los ajos en papel de aluminio con aceite y ásalos unos 15 minutos. Pelar ambos bien es fundamental para una textura suave.
A la hora de triturar, mi consejo es usar un procesador de alimentos si no tienes un mortero grande y potente. Introduce todos los sólidos (chiles, pimiento, ajo, especias, pasta de tomate y sal) y tritura hasta que quede una pasta. Luego, con el motor en marcha, añade el aceite de oliva en hilo fino para que emulsione y quede cremosa. Por último, incorpora el zumo de limón y el vinagre.
El reposo final no es opcional. Guárdala en un tarro, cubre la superficie con una capa de aceite y déjala al menos 2 horas en la nevera. Así los sabores se integran de verdad. Siempre que la superficie esté cubierta de aceite, se conserva bien varias semanas.
¿Y si te queda muy picante o muy espesa? Para suavizarla, añade más pimiento asado o un poco de aceite. Para hacerla más líquida, un chorrito de agua tibia al triturar. Pruébala siempre y ajusta la sal y el ácido (limón) al final, ya que los sabores cambian al reposar.
Sustituye los chiles secos por 200g de chiles frescos rojos. Ásalos junto con el pimiento para obtener un sabor más fresco y menos intenso.
Añade 2 cucharadas de cilantro fresco picado y 1 cucharada de menta fresca picada al final para un toque herbal refrescante.
Incorpora 100g de puré de calabaza asada para una versión más suave y ligeramente dulce, perfecta para acompañar carnes blancas.
Almacenar en un frasco de vidrio esterilizado, cubriendo completamente la superficie con una capa de aceite de oliva. Mantener refrigerado y consumir dentro de 3 semanas.
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23 de febrero de 2026
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