La salsa catalana de almendras y pimientos asados

La salsa romesco es una joya de la gastronomía catalana, originaria de la región de Tarragona. Esta salsa tiene sus raíces en las comunidades de pescadores que la utilizaban para acompañar pescados y mariscos, aunque hoy en día se ha convertido en un acompañamiento versátil para todo tipo de platos. Su nombre proviene del tipo de pimiento seco utilizado tradicionalmente, conocido como "romesco" o "ñora".
El sabor de la salsa romesco es una compleja sinfonía de sabores ahumados, dulces y ligeramente picantes. Los pimientos asados aportan dulzura y profundidad, mientras que las almendras tostadas añaden cremosidad y cuerpo. El ajo crudo proporciona un toque picante y aromático, y el vinagre de vino tinto equilibra la salsa con su acidez característica. El resultado es una salsa rica, aterciopelada y llena de matices que mejora con el reposo.
La textura ideal de la salsa romesco debe ser cremosa pero con cierto cuerpo, permitiendo que se distingan ligeramente los trozos de almendras y migas de galleta. No debe ser demasiado líquida ni demasiado espesa, sino tener una consistencia que se adhiera perfectamente a los alimentos sin escurrirse. Tradicionalmente se preparaba en mortero, lo que permitía controlar mejor la textura final, aunque hoy en día se puede lograr excelentes resultados con una batidora de vaso.
Para presentar la salsa romesco, se recomienda servirla en un cuenco pequeño o salsera, decorada con unas almendras fileteadas tostadas y un hilo de aceite de oliva virgen extra por encima. También se puede espolvorear con un poco de pimentón dulce para realzar su color rojizo característico. La salsa debe servirse a temperatura ambiente para que todos sus aromas se desplieguen completamente.
Esta salsa es increíblemente versátil en la cocina. Clásicamente acompaña a los calçots (cebollas tiernas asadas) durante las populares calçotadas catalanas, pero también es perfecta con pescados a la parrilla, carnes asadas, verduras a la plancha o simplemente untada en pan tostado. Su complejidad de sabores transforma cualquier plato sencillo en una experiencia gastronómica memorable.
Un consejo importante es preparar la salsa con al menos unas horas de antelación, ya que los sabores se integran y armonizan mejor con el reposo. Se puede conservar en refrigeración hasta una semana, aunque es probable que se termine mucho antes debido a su delicioso sabor. La salsa romesco es un básico que todo amante de la cocina mediterránea debería dominar.
Añade un puñado de perejil fresco y menta picada al triturar para un toque fresco y aromático.
Incrementa la cantidad de pimentón picante o añade una guindilla seca remojada para los amantes del picante.
Sustituye el pan por 50g de migas de galleta salada sin gluten y reduce el aceite a 60ml.
Guardar en un recipiente hermético en refrigeración. Antes de servir, dejar atemperar 30 minutos y remover bien. No congelar.
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