La auténtica salsa japonesa dulce y salada para marinar y glasear

La salsa teriyaki es uno de los pilares fundamentales de la cocina japonesa, cuyo nombre proviene de la combinación de las palabras 'teri' (brillo) y 'yaki' (asar o asar a la parrilla). Esta salsa emblemática se caracteriza por su perfecto equilibrio entre lo dulce y lo salado, creando un glaseado brillante que carameliza maravillosamente sobre carnes, pescados y verduras cuando se cocina.
Su origen se remonta al período Edo en Japón, donde los chefs comenzaron a experimentar con la combinación de salsa de soja, mirin y azúcar para crear una salsa versátil que pudiera usarse tanto para marinar como para glasear. La textura de la salsa teriyaki casera es ligeramente espesa y viscosa, con un brillo característico que se logra gracias a la reducción de los azúcares naturales presentes en los ingredientes.
El sabor es una armonía perfecta entre la salinidad umami de la salsa de soja, la dulzura suave del mirin y el azúcar, y el toque ligeramente picante del jengibre fresco. Cuando se cocina, la salsa se carameliza creando una capa brillante y ligeramente crujiente que se adhiere perfectamente a los alimentos, realzando su sabor natural sin enmascararlo.
Para presentar la salsa teriyaki, se recomienda servirla en un cuenco pequeño de cerámica junto al plato principal, o bien glasear directamente los alimentos justo antes de servir para mantener su brillo característico. La salsa también puede utilizarse como dip para tempuras o rollitos de primavera, ofreciendo una experiencia gustativa que transporta directamente a los restaurantes tradicionales japoneses.
Un consejo importante es ajustar el nivel de dulzor según el uso previsto: para marinar carnes rojas, una versión más concentrada funciona mejor, mientras que para pescados como el salmón, una salsa más ligera y menos dulce es ideal. La versatilidad de esta salsa la convierte en un básico indispensable en cualquier cocina que aprecie los sabores asiáticos auténticos.
El almacenamiento adecuado es clave para preservar su sabor y textura. Guardada en un frasco de vidrio hermético en el refrigerador, la salsa teriyaki casera puede conservarse hasta por dos semanas, permitiendo disfrutar de su sabor auténtico en múltiples preparaciones sin necesidad de prepararla cada vez.
Añade 1-2 cucharaditas de pasta de chile o copos de chile rojo durante la cocción para una versión con un toque picante.
Sustituye el sake y el mirin por 180 ml de caldo de verduras y 2 cucharadas adicionales de azúcar moreno.
Usa salsa de soja tamari y sustituye la miel por sirope de arce o agave.
Guardar en un frasco de vidrio hermético en el refrigerador. Agitar bien antes de usar. No congelar.
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