La clave está en el pepino y el reposo

Para clavar el punto, céntrate en escurrir el pepino al máximo. Si queda agua, la salsa se cortará y quedará aguada. Rállalo, sálalo un poco para que sude y luego exprímelo con fuerza en un paño de cocina. No te conformes con dejarlo en el colador.
Usa yogur griego natural, es más espeso y cremoso. Si solo tienes yogur natural normal, puedes colarlo un rato en la nevera con un colador y un paño para que pierda suero. El ajo, pícalo muy fino o usa un prensa para que se integre bien y no te encuentres trozos crudos.
Una vez mezclado todo, el paso que no puedes saltarte es el reposo en la nevera. Déjala mínimo 1 hora, tapada. Así el ajo perfuma todo el yogur, los sabores se casan y la textura se asienta. Si la pruebas nada más hacerla, notarás que los sabores están separados.
Si te queda muy espesa, añade una cucharadita de agua o más aceite de oliva. Si te sobra, se conserva bien en la nevera 2-3 días en un recipiente hermético, aunque el ajo puede intensificarse. Si no tienes eneldo fresco, puedes usar solo menta, o incluso perejil, aunque el sabor será distinto.
Sustituye la menta por hierbabuena fresca para un sabor más intenso y refrescante.
Reemplaza el vinagre de vino blanco por el zumo de medio limón para un toque cítrico más marcado.
Añade una pizca de pimentón picante o unas gotas de salsa de chile para quienes prefieren un toque picante.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Consumir dentro de los 3 días siguientes a su preparación.
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23 de febrero de 2026
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