Un clásico versátil para ensaladas y marinados

La salsa vinagreta de mostaza es un básico indispensable en cualquier cocina que se precie. Originaria de la cocina francesa, esta emulsión combina la acidez del vinagre con la suavidad del aceite y el toque picante de la mostaza, creando un equilibrio perfecto de sabores. Es una preparación milenaria que ha evolucionado a lo largo de los siglos, manteniendo su esencia como acompañamiento esencial para ensaladas verdes, vegetales asados y carnes a la parrilla.
El sabor de esta vinagreta es complejo y armonioso: la mostaza Dijon aporta un toque picante y terroso, mientras que el vinagre de vino tinto proporciona una acidez brillante que se suaviza con la dulzura de la miel. El aceite de oliva virgen extra añade cuerpo y un sabor afrutado que envuelve todos los ingredientes. La textura es sedosa y ligeramente espesa, gracias a la emulsión que se forma al batir vigorosamente los componentes.
Esta salsa es increíblemente versátil y puede personalizarse de mil maneras. Se puede ajustar la proporción de aceite y vinagre según el gusto personal, añadir hierbas frescas como perejil o cebollino, o incorporar ajo picado para un toque más intenso. La clave está en encontrar el equilibrio perfecto entre lo ácido, lo dulce y lo picante, creando una salsa que realce sin dominar los ingredientes principales.
Para presentarla, se recomienda servirla en una jarrita o recipiente pequeño junto a la ensalada, permitiendo que cada comensal añada la cantidad deseada. También se puede emulsionar directamente sobre los vegetales, asegurándose de cubrir cada hoja de manera uniforme. La vinagreta se puede preparar con antelación y conservar en el refrigerador, aunque es mejor sacarla unos minutos antes de servir para que recupere su textura líquida.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una alternativa saludable a las salsas comerciales, ya que utiliza ingredientes naturales y permite controlar exactamente lo que se consume. Además, es una excelente base para experimentar con diferentes tipos de vinagres y aceites, creando variaciones únicas que se adapten a cada plato y ocasión.
Añade 2 cucharadas de una mezcla de hierbas frescas picadas (perifollo, estragón, perejil) para un toque aromático y fresco.
Sustituye la mostaza Dijon por mostaza picante o añade 1/2 cucharadita de pimentón picante para darle un toque más intenso.
Reemplaza la mitad del vinagre por jugo de limón fresco y añade ralladura de limón para un sabor cítrico brillante.
Almacenar en un recipiente hermético en el refrigerador. Agitar bien antes de usar. No congelar.
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