Ajo tierno y dorado, cilantro fresco al final

El truco que más ayuda en esta receta es controlar el fuego para que los ajos se doren sin quemarse. Si se pasan, amargarán todo el plato. Por eso, usa fuego medio-bajo y dales su tiempo, unos 8-10 minutos, hasta que estén tiernos y con un color dorado uniforme. No los dejes sin mover.
Para el cilantro, la clave es añadirlo al apagar el fuego. Así se calienta con el aceite residual, pero mantiene su color vibrante y frescura. Si lo echas antes, se cocinará demasiado y perderá su punto. Yo pico los tallos más finos y los añado un minuto antes de apagar para que suelten sabor, y las hojas al final.
El vinagre de vino blanco es el toque final que despierta todos los sabores. Rocíalo y mezcla justo antes de servir. Si no tienes, un chorrito de limón funciona. Sirve el salteado enseguida, caliente. Si lo dejas reposar, el cilantro se pondrá mustio.
Añade el zumo de medio limón al final y espolvorea con almendras fileteadas tostadas para un contraste de texturas.
Incorpora 1-2 guindillas secas al saltear los ajos y termina con ralladura de lima para un toque asiático.
Añade tomates cherry cortados por la mitad durante los últimos 2 minutos de cocción para un toque dulce y ácido.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente en sartén antes de servir, añadiendo un poco de aceite de oliva si es necesario.
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23 de febrero de 2026
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