Una guarnición clásica y saludable, llena de sabor y textura crujiente

El salteado de judías verdes con ajo y perejil es una guarnición tradicional de la cocina española que destaca por su simplicidad y sabor intenso. Este plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea, donde las verduras frescas se preparan con técnicas sencillas que realzan su sabor natural. Las judías verdes, también conocidas como vainitas o ejotes en diferentes regiones, son un ingrediente versátil que se cultiva desde hace siglos en Europa y Asia.
La textura de este salteado es lo que lo hace especial: las judías deben quedar al dente, con un crujido agradable que contrasta con la suavidad del ajo confitado. El perejil fresco aporta un toque herbáceo y vibrante que complementa perfectamente el sabor terroso de las judías. El aceite de oliva virgen extra no solo sirve para cocinar, sino que también se convierte en parte del aderezo, impregnando cada bocado con su aroma frutado.
Este plato es perfecto para acompañar carnes asadas, pescados a la plancha o incluso como parte de un menú vegetariano más elaborado. Su versatilidad lo convierte en una opción ideal para cualquier ocasión, desde cenas familiares hasta comidas más formales. La combinación de colores verdes brillantes con los toques dorados del ajo hace que sea visualmente atractivo y apetitoso.
Para lograr el punto perfecto, es crucial no cocinar demasiado las judías, ya que perderían su textura característica y se volverían blandas. El secreto está en el salteado rápido a fuego alto, que sella los sabores mientras mantiene la frescura de los ingredientes. Además, el ajo debe añadirse en el momento justo para que se dore sin quemarse, liberando todos sus aromas.
En cuanto a la presentación, se recomienda servir este salteado inmediatamente después de prepararlo, para disfrutar de su temperatura ideal y textura crujiente. Puede espolvorearse con un poco más de perejil fresco picado justo antes de servir, y acompañarse con unas rodajas de limón para quienes prefieran un toque cítrico. Es un plato que demuestra cómo con pocos ingredientes de calidad se puede crear algo realmente delicioso.
Añade 50g de jamón serrano cortado en tacos pequeños al saltear el ajo para un sabor más intenso y salado.
Incorpora 1 guindilla seca o una pizca de copos de chile al aceite caliente junto con el ajo para un toque picante.
Añade 2 cucharadas de almendras laminadas tostadas en el último minuto de cocción para textura crujiente y sabor a nuez.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, saltea brevemente en una sartén con un poco de aceite de oliva para recuperar la textura crujiente.
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