Patatas doradas y crujientes con el toque justo de ajo y hierba fresca

Si quieres mejor textura, vigila el secado de las patatas. Después de lavarlas para quitar el almidón, sécalas muy bien con papel de cocina. Si quedan húmedas, en lugar de dorarse, se cocerán al vapor y quedarán blandas. El aceite debe estar bien caliente antes de echarlas, para que marquen rápido y no se peguen.
El punto más delicado es el ajo. Añádelo solo cuando las patatas ya estén casi doradas y tiernas, en los últimos 2 o 3 minutos. Si lo echas antes, se quemará y amargará todo el plato. Debe quedar fragante y ligeramente dorado, nunca negro.
Para que se doren de forma uniforme, no llenes demasiado la sartén. Si es necesario, hazlo en dos tandas. Y remueve con una espátula de vez en cuando, pero sin obsesionarte; déjalas quietas un rato para que formen esa costra crujiente que buscas.
Sazona al final, cuando ya hayas retirado la sartén del fuego. Así la sal no sacará humedad durante la cocción y las patatas mantendrán mejor el crujiente. Añade entonces casi todo el eneldo picado, mezcla y sirve al momento, espolvoreando el resto de hierba fresca por encima. Si te sobra, recaliéntalo en una sartén para recuperar la textura; en el microondas se ablandarán.
Añade media cebolla cortada en juliana al principio del salteado para darle un toque dulce
Incorpora una guindilla seca o chile fresco picado junto con el ajo
Sustituye el eneldo por perejil fresco o cilantro según tu preferencia
Guarda en un recipiente hermético en la nevera. Recalienta en sartén a fuego medio para recuperar la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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