Una guarnición mediterránea vibrante y aromática

Este salteado de pimiento con ajo y perejil es una guarnición clásica de la cocina mediterránea que destaca por su simplicidad y sabor intenso. La combinación de pimientos dulces salteados con el aroma penetrante del ajo y la frescura del perejil crea un acompañamiento versátil que realza cualquier plato principal.
Los pimientos, al ser salteados a fuego medio-alto, desarrollan una textura tierna pero con cierto crujiente en los bordes, mientras que su dulzor natural se intensifica con la cocción. El ajo añade profundidad y un toque picante que se equilibra perfectamente con la suavidad de los pimientos, creando un contraste de sabores que despierta el paladar.
El perejil fresco, añadido al final de la cocción, aporta un toque herbáceo y vibrante que refresca el conjunto. Esta hierba no solo aporta color sino también un sabor limpio que corta la riqueza del aceite de oliva y el ajo, logrando un equilibrio perfecto entre los distintos elementos del plato.
Para la presentación, se recomienda servir el salteado en un plato llano o fuente de cerámica que resalte los colores vivos de los pimientos. Una llovizna final de aceite de oliva virgen extra y unas hojas adicionales de perejil fresco decorarán el plato de manera elegante. Esta guarnición combina especialmente bien con carnes a la parrilla, pescados al horno o como parte de una tabla de verduras asadas.
La belleza de esta receta reside en su adaptabilidad: se pueden utilizar pimientos de diferentes colores para crear un efecto visual más atractivo, o ajustar la cantidad de ajo según las preferencias personales. Es un plato que se prepara en minutos pero que aporta sofisticación y sabor a cualquier comida.
En cuanto a la técnica, el secreto está en no sobrecocinar los pimientos para mantener su textura y color vibrante. Un salteado rápido a fuego vivo permite que los pimientos se cocinen uniformemente sin perder su carácter. El ajo debe añadirse hacia el final para evitar que se queme y amargue el plato, conservando así su aroma y sabor característicos.
Añade media cebolla cortada en juliana junto con los pimientos para mayor profundidad de sabor.
Incorpora una guindilla fresca picada o pimienta de cayena al gusto para quienes prefieren un toque picante.
Añade un puñado de aceitunas negras deshuesadas cortadas por la mitad durante el último minuto de cocción.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, saltea brevemente en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que esté caliente.
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