Una guarnición aromática y versátil que realza cualquier plato principal

Este salteado de setas con ajo y tomillo es una guarnición clásica de la cocina mediterránea que combina la textura carnosa de las setas con la intensidad aromática del ajo y la frescura herbal del tomillo. Originario de las regiones rurales donde las setas silvestres abundan, este plato ha evolucionado para adaptarse a diferentes tipos de setas cultivadas, manteniendo su esencia rústica y sabrosa.
La preparación destaca por su simplicidad y rapidez, ideal para acompañar carnes asadas, pescados a la plancha o incluso como relleno para tortillas y empanadas. Las setas absorben los sabores del ajo y el tomillo mientras se cocinan a fuego vivo, desarrollando una textura tierna por dentro y ligeramente crujiente en los bordes, con un sabor umami que se intensifica con la cocción.
El aroma que desprende durante la preparación es verdaderamente tentador: el ajo se dora lentamente liberando su dulzura natural, mientras el tomillo fresco aporta notas terrosas y ligeramente cítricas que equilibran la intensidad de las setas. La combinación crea un perfil de sabor complejo a pesar de la brevedad de la lista de ingredientes.
Para la presentación, se recomienda servir las setas calientes, espolvoreadas con perejil fresco picado que aporta un toque de color y frescura. Pueden disponerse en un plato poco profundo o directamente sobre el plato principal, dejando que sus jugos se mezclen con los del acompañamiento. La textura debe ser jugosa pero no acuosa, con las setas bien doradas y el ajo caramelizado.
Este plato es especialmente versátil según la temporada: en otoño puede prepararse con setas silvestres como níscalos o boletus, mientras que en otras épocas las setas de cultivo como champiñones, portobellos o shiitake funcionan perfectamente. La clave está en no sobrecocinar las setas para que mantengan su textura y no liberen demasiada agua.
Como guarnición, complementa especialmente bien platos de carne de cerdo, pollo asado o pescados blancos, pero también puede convertirse en el protagonista de un plato vegetariano acompañado de arroz o puré de patatas. Su preparación rápida lo hace ideal para cenas entre semana o para impresionar en ocasiones especiales con mínimo esfuerzo.
Añade 100 ml de vino blanco seco después de dorar las setas, deja reducir a la mitad y luego incorpora 100 ml de nata para cocinar. Cocina 2-3 minutos hasta que espese ligeramente.
Añade 1 guindilla roja fresca picada junto con el ajo para un toque picante que contrasta con la suavidad de las setas.
Saltea 1 cebolla picada y 1 pimiento rojo en tiras antes de añadir las setas para una versión más vegetal y colorida.
Deja enfriar completamente a temperatura ambiente, luego transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Calienta en sartén a fuego medio antes de servir.
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