Una guarnición vibrante y aromática que realza cualquier plato principal

Este salteado de zanahoria con ajo y eneldo es una guarnición clásica de la cocina mediterránea que combina la dulzura natural de las zanahorias con el intenso aroma del ajo y la frescura herbácea del eneldo. La técnica del salteado permite que las zanahorias mantengan su textura crujiente mientras desarrollan un sabor caramelizado en los bordes, creando un contraste perfecto entre lo tierno y lo crocante.
El ajo, finamente picado, se infusiona en el aceite de oliva creando una base aromática que impregna cada trozo de zanahoria. El eneldo fresco, añadido al final para preservar su delicado sabor, aporta notas anisadas y ligeramente cítricas que equilibran la dulzura de la zanahoria. Esta combinación de sabores es sorprendentemente versátil y complementa desde carnes asadas hasta pescados a la plancha.
La presentación es clave para este plato. Sirve las zanahorias en un plato llano para mostrar su vibrante color naranja, espolvoreando el eneldo fresco por encima para crear un contraste visual con el verde sobre el naranja. Puedes añadir unas rodajas de limón como decoración y para que los comensales puedan exprimir un poco más de acidez si lo desean.
Esta guarnición es perfecta para quienes buscan opciones saludables sin sacrificar sabor. Las zanahorias son ricas en betacaroteno y vitamina A, mientras que el ajo aporta propiedades antioxidantes. El aceite de oliva virgen extra no solo es la grasa de cocción ideal, sino que también contribuye con grasas saludables al plato.
Para ocasiones especiales, puedes decorar con flores de eneldo o microgreens. La textura debe ser al dente, con las zanahorias cocidas pero aún con cierto crujido. Si prefieres una versión más suave, puedes cocinar las zanahorias un par de minutos más, pero cuidado de no perder completamente la textura que caracteriza a este salteado.
Este plato es ideal para preparar con antelación, ya que se puede recalentar rápidamente en una sartén justo antes de servir. Incluso se puede disfrutar frío como parte de una ensalada, aunque su verdadera esencia se aprecia mejor caliente, cuando los aromas del ajo y el eneldo se liberan plenamente.
Añade 1 cucharada de miel y 1 cucharadita de mostaza Dijon al final de la cocción para un toque dulce y picante.
Espolvorea 2 cucharadas de almendras fileteadas tostadas por encima antes de servir para añadir textura crujiente.
Incorpora 1 chile rojo picado junto con el ajo para darle un toque picante al plato.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, saltea brevemente en una sartén con un poco de aceite de oliva.
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