Un plato picante y aromático de la cocina uigur con influencias chinas

El Salteado Xinjiang de Cordero es un plato emblemático de la región autónoma uigur de Xinjiang, en el noroeste de China. Esta preparación combina las tradiciones culinarias de los pueblos túrquicos de Asia Central con influencias de la cocina china han, creando un plato único que refleja la rica historia cultural de la Ruta de la Seda. La carne de cordero, fundamental en la dieta de las poblaciones nómadas de la región, se cocina rápidamente a fuego alto con especias aromáticas que incluyen comino, pimentón y chiles secos, otorgando al plato su característico sabor terroso y picante.
La textura del cordero es crucial en este plato: debe quedar tierno por dentro pero con una superficie ligeramente crujiente y caramelizada gracias al salteado rápido en wok. Los cebollinos frescos añaden un contraste de frescura y un toque de color verde vibrante, mientras que la salsa de ostras aporta umami y una capa de sabor profundo que equilibra la intensidad de las especias. La técnica de cocción a fuego muy alto, típica de la cocina china, sella los jugos de la carne y mantiene la textura crujiente de las verduras.
La presentación tradicional se realiza en un plato hondo o en una fuente, con el cordero dispuesto en el centro rodeado por los cebollinos verdes. Se suele espolvorear con semillas de sésamo tostadas y rodajas finas de chile rojo fresco para añadir color y textura. En Xinjiang, este plato se sirve a menudo con naan o pan plano uigur para mojar en los deliciosos jugos, aunque también puede acompañarse con arroz blanco al vapor para una experiencia más completa.
El equilibrio de sabores es fundamental: el picante de los chiles debe estar presente pero no abrumador, permitiendo que se aprecien los matices del comino y el ajo. La salsa de ostras añade salinidad y umami sin necesidad de añadir sal adicional. Para los paladares menos acostumbrados al picante, se puede reducir la cantidad de chiles secos o utilizar pimentón dulce en lugar de picante.
Este plato es perfecto para compartir en reuniones familiares o cenas con amigos, ya que su preparación es relativamente rápida pero impresiona por su complejidad de sabores. La combinación de especias aromáticas, la textura perfecta del cordero y la frescura de los cebollinos crea una experiencia sensorial que transporta directamente a los mercados de Kashgar o Urumqi. Es importante utilizar un wok bien sazonado o una sartén de hierro fundido para lograr el característico 'wok hei' o aliento del wok, ese sabor ahumado que distingue a los salteados auténticos.
Para una presentación más elegante, se puede servir en platos individuales con una guarnición de arroz jasminé moldeado en forma de montaña y decorar con flores de cebollino y unas gotas de aceite de chile. En invierno, este plato resulta especialmente reconfortante por su carácter especiado y reconfortante, mientras que en verano se aprecia por su frescura y la rapidez de su preparación, evitando largas horas en la cocina.
Sustituye el cordero por solomillo de ternera cortado en tiras finas para una versión más suave.
Reemplaza el cordero por setas shiitake y tofu firme, y usa salsa de ostras vegetariana o más salsa de soja.
Añade zanahorias en juliana, pimientos verdes y brotes de bambú para una versión más vegetal.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta en el microondas o saltea rápidamente en un wok antes de servir.