Un tradicional guiso colombiano lleno de sabor y tradición

El sancocho colombiano es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía nacional, un guiso sustancioso que varía según las regiones pero que siempre mantiene su esencia: una combinación de carnes, tubérculos y verduras cocinados lentamente para extraer todos sus sabores. Este plato tiene raíces indígenas y africanas, adaptándose a lo largo de los siglos para convertirse en el símbolo de la comida familiar colombiana, perfecto para reuniones dominicales y celebraciones especiales donde se comparte alrededor de la mesa.
El sabor del sancocho es profundamente reconfortante, con notas terrosas de los tubérculos, la riqueza de las carnes y el toque fresco del cilantro y el limón que se agrega al final. La textura es variada: trozos tiernos de carne que se deshacen, verduras cocidas pero firmes, y un caldo espeso y aromático que concentra todos los sabores de los ingredientes. Cada región de Colombia tiene su versión, siendo el sancocho de gallina, el costeño y el trifásico (con tres carnes) los más populares.
La presentación tradicional del sancocho es en una olla grande de barro o en una fuente honda donde se sirve generosamente. Se acompaña con arroz blanco, aguacate en rodajas, plátano maduro frito y una salsa picante de ají para quienes desean un toque de picor. Es fundamental servir el sancocho bien caliente, con el vapor ascendiendo y los aromas inundando el ambiente, creando una experiencia sensorial completa que va más allá del simple acto de comer.
Para lograr el sancocho perfecto, el secreto está en la paciencia: cocinar a fuego lento permite que los sabores se integren completamente. Las carnes deben dorarse primero para sellar sus jugos, y los tubérculos agregarse según su tiempo de cocción. El cilantro y el limón siempre se añaden al final para preservar su frescura. Este plato mejora con el tiempo, por lo que prepararlo un día antes y recalentarlo al día siguiente intensifica notablemente sus sabores.
Usa solo gallina criolla en lugar de la mezcla de carnes, obteniendo un sabor más tradicional y profundo.
Añade pescado fresco y mariscos en los últimos 10 minutos de cocción para una versión costera.
Omite todas las carnes y usa caldo de verduras, añadiendo más variedad de tubérculos y legumbres como frijoles.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipientes herméticos y refrigerar. Recalentar a fuego medio antes de servir.