El tradicional sancocho de gallina panameño, un plato emblemático de la cocina nacional

El sancocho panameño es mucho más que una simple sopa: es un símbolo cultural, una tradición familiar y un plato que evoca la esencia misma de Panamá. Originario de las zonas rurales del país, este guiso se preparaba originalmente en grandes ollas sobre fogones de leña durante celebraciones y reuniones comunitarias. Su nombre proviene del término español 'sancochar', que significa cocer algo en agua, pero en Panamá se ha transformado en una experiencia culinaria única que combina influencias indígenas, españolas y afrocaribeñas.
El sabor del sancocho panameño es profundamente reconfortante y complejo. La base de gallina aporta un caldo rico y sustancioso, mientras que el culantro y el orégano le dan un aroma herbal distintivo. Los tubérculos como el ñame y la yuca se cocinan hasta quedar tiernos pero firmes, absorbiendo todos los sabores del caldo. El maíz tierno añade un toque dulce y textura, creando un equilibrio perfecto entre los diferentes componentes del plato.
La textura es uno de los aspectos más destacados del sancocho. El caldo espeso pero no pesado, los trozos de gallina que se deshacen fácilmente, y los vegetales que mantienen cierta firmeza crean una experiencia sensorial completa. Cada cucharada ofrece una combinación diferente de ingredientes, haciendo que cada bocado sea único. La consistencia es justo la adecuada: lo suficientemente espesa para ser satisfactoria, pero lo suficientemente líquida para ser considerada una sopa.
Para la presentación tradicional, se sirve en cuencos hondos de barro o cerámica, acompañado de arroz blanco por separado. El arroz se puede mezclar con el caldo o comerlo aparte, según la preferencia de cada comensal. Se suele decorar con unas hojas frescas de culantro picado y rodajas de ají picante para quienes deseen un toque de calor. La presentación debe ser generosa, mostrando claramente los diferentes ingredientes que componen este plato emblemático.
El sancocho panameño es especialmente apreciado durante los días lluviosos, después de un día de trabajo duro, o como remedio casero para resfriados. También es el plato estrella en celebraciones familiares, cumpleaños y días festivos nacionales. Su preparación suele ser un evento social en sí mismo, donde varias generaciones se reúnen en la cocina para pelar vegetales, picar hierbas y compartir historias mientras el aroma del sancocho llena la casa.
Un consejo importante para la presentación es servir el sancocho muy caliente, casi humeante, ya que el calor realza todos sus aromas y sabores. Los cuencos deben estar precalentados para mantener la temperatura adecuada durante toda la comida. Tradicionalmente, se acompaña con patacones (plátanos verdes fritos) o tajadas de plátano maduro, que se pueden usar para 'sopear' el delicioso caldo.
Sustituye la gallina por pollo, que se cocina más rápido y tiene un sabor más suave.
Usa carne de res con hueso (como costilla o falda) en lugar de gallina para una versión más contundente.
Omite la gallina y usa caldo de verduras, añadiendo más variedad de vegetales como zanahorias y apio.
Deja enfriar completamente el sancocho antes de guardarlo en recipientes herméticos. Refrigera por hasta 3 días. Para recalentar, calienta a fuego medio en una olla, añadiendo un poco de agua si el caldo se ha espesado demasiado.
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