Sardinas tiernas en salsa de perejil y ajo, con su arroz

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura del aceite para dorar las sardinas. Si está frío, se pegarán y se desharán; si humea, se quemarán por fuera y quedarán crudas por dentro. El punto ideal es cuando al echar una pizca de harina, chisporrotea sin quemarse al instante.
Seca muy bien las sardinas con papel de cocina antes de pasarlas por harina. La humedad es el enemigo aquí, porque hace que la harina se convierta en una pasta y se pegue a la sartén. Pásalas ligeramente, solo una fina capa, y sacude bien el exceso.
Al hacer la salsa, cuando añadas la harina al sofrito de ajo, remuévela bien durante 1 minuto a fuego medio. Esto cocina el sabor crudo de la harina. Luego, al echar el vino, déjalo reducir a la mitad para que se evapore el alcohol y solo quede su acidez y aroma.
El momento de volver a poner las sardinas en la salsa es clave. Deben estar solo doradas, no completamente cocidas. Luego, en la salsa, se terminarán de hacer a fuego suave en 3-4 minutos. Así quedarán tiernas y jugosas, sin pasarse. Si las cueces del todo al dorarlas, al finalizar en la salsa quedarán secas.
Para el arroz, la proporción de 1 parte de arroz por 2 de agua es infalible para grano medio. No destapes la olla durante los 15-18 minutos de cocción. Al apagar el fuego, deja reposar tapado 5 minutos más para que el grano termine de absorver la humedad y quede suelto.
Si no tienes caldo de pescado, puedes usar agua con una pastilla de caldo, pero reduce un poco la sal después. Y si el vino blanco seco no está a mano, un chorrito de vinagre de manzana suave o incluso el jugo de medio limón pueden dar el toque ácido necesario, aunque el sabor será distinto.
Sirve el plato inmediatamente. Si lo dejas esperar, las sardinas seguirán cociéndose en el calor residual de la salsa y el arroz puede apelmazarse. Es uno de esos platos que piden comerlo recién hecho.
En lugar de freír las sardinas, colócalas en una bandeja de horno, cúbrelas con la salsa verde y hornea a 180°C durante 15-20 minutos.
Sustituye el arroz por patatas cocidas o patatas panaderas como acompañamiento.
Añade una guindilla o un poco de cayena a la salsa verde para darle un toque picante.
Guarda las sardinas con la salsa y el arroz por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Calienta suavemente antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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