Huevos cocidos con salsa cremosa de mostaza

Si quieres mejor textura, vigila el punto del roux cuando hagas la salsa. Debe estar dorado y con aroma a nuez, pero no quemado. Si la harina se quema, la salsa tendrá un regusto amargo. Remueve constantemente durante 1-2 minutos y añade el caldo caliente enseguida.
Para que los huevos se pelen bien, el truco está en el choque térmico. Una vez cocidos, páralos con agua fría y mételos en un bol con agua y hielo. Así la cáscara se separa fácilmente y evitas que se siga cociendo con el calor residual, que los dejaría con ese anillo grisáceo alrededor de la yema.
Al añadir la mostaza al final, conservas todo su aroma y potencia. Si la cueces demasiado, pierde fuerza. Mi consejo es incorporarla cuando la salsa ya esté hecha, fuera del fuego o a fuego muy bajo, y solo calentar un par de minutos para integrar los sabores. Si te queda muy espesa, puedes aligerarla con un poco más de caldo o nata.
Sirve la salsa bien caliente sobre los huevos y las patatas. Si la preparas con antelación, se conserva bien en la nevera y se puede recalentar a fuego suave, removiendo para que no se corte. Si al calentarla se espesa demasiado, añade un chorrito de caldo o agua.
Añade 100g de bacon picado y dorado a la salsa para un sabor ahumado adicional.
Sustituye la mantequilla por aceite de oliva y la nata por bebida vegetal sin azúcar.
Añade una mezcla de eneldo, cebollino y perifollo picados a la salsa justo antes de servir.
Guarda los huevos, la salsa y las patatas por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. La salsa puede espesarse al enfriar; añade un poco de caldo o agua al recalentar.
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23 de febrero de 2026
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