Huevos escalfados en salsa de tomate picante con pimientos y especias

La shakshuka es un plato tradicional de la cocina norteafricana, especialmente popular en países como Túnez, Argelia y Marruecos. Su nombre proviene del árabe y significa "mezcla", lo que describe perfectamente esta deliciosa combinación de huevos escalfados en una salsa de tomate especiada con pimientos, cebolla y una mezcla de especias aromáticas. Este plato se ha extendido por todo el Mediterráneo y se ha convertido en un favorito para el desayuno, el brunch o la cena en muchos hogares.
La shakshuka ofrece una experiencia sensorial única: la salsa de tomate es rica, ligeramente picante y profundamente aromática gracias a las especias como el comino, el pimentón y la cúrcuma. Los huevos se cocinan suavemente en esta salsa, quedando con las claras firmes pero las yemas todavía líquidas y cremosas. La textura contrasta entre la suavidad de los huevos y la consistencia espesa de la salsa, mientras que los pimientos añaden un toque crujiente.
Este plato es increíblemente versátil y se puede adaptar según los ingredientes disponibles. Tradicionalmente se sirve directamente de la sartén en la mesa, lo que crea una presentación espectacular y acogedora. La shakshuka es perfecta para compartir, invitando a los comensales a sumergir pan en la salsa y disfrutar de los huevos cremosos.
Para una presentación auténtica, sirve la shakshuka en la misma sartén en la que se cocinó, adornada con cilantro fresco picado y unas rodajas de pan tostado o pita alrededor. El contraste de colores entre el rojo intenso de la salsa, el amarillo de las yemas y el verde del cilantro hace que este plato sea visualmente atractivo. Asegúrate de servirla inmediatamente después de cocinar para disfrutar de las yemas líquidas en su punto perfecto.
La shakshuka es un plato nutritivo y equilibrado, rico en proteínas de los huevos y vitaminas de los vegetales. Las especias no solo aportan sabor sino también propiedades antioxidantes. Es una opción excelente para una comida reconfortante que satisface sin ser pesada, perfecta para cualquier época del año pero especialmente reconfortante en los meses más fríos.
Un consejo importante es controlar el nivel de picante según el gusto personal. Se puede ajustar la cantidad de pimienta de cayena o incluso omitirla para los paladares más sensibles. La clave del éxito está en cocinar la salsa a fuego lento para que los sabores se integren completamente antes de añadir los huevos, que deben cocinarse con la tapa puesta para que el vapor los cocine uniformemente.
Añade chorizo picado o desmenuzado al sofrito de cebolla para una versión con carne.
Sustituye los huevos por tofu firme cortado en cubos o por aguacate en rodajas al final.
Espolvorea queso feta desmenuzado sobre la salsa antes de añadir los huevos para un toque salado y cremoso.
Guarda solo la salsa de tomate (sin los huevos) en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 2 días. Los huevos deben cocinarse frescos al momento de servir.
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