Una versión fresca y herbácea del clásico shakshuka con espinacas, hierbas y huevos pochados

El shakshuka verde es una variación moderna del tradicional plato israelí de huevos pochados en salsa de tomate. Esta versión verde sustituye los tomates por una base vibrante de espinacas, hierbas frescas y pimientos verdes, creando un desayuno o brunch lleno de color y sabor. Originario de la cocina mediterránea y del norte de África, el shakshuka se ha convertido en un ícono de la gastronomía israelí, y esta versión verde representa una evolución contemporánea que celebra los ingredientes frescos de temporada.
La textura de este plato es una deliciosa combinación: la base de espinacas cocidas mantiene un ligero crujido, mientras que las hierbas aportan frescura y los huevos pochados ofrecen su característica yema líquida que se mezcla con la salsa verde. El sabor es herbáceo, ligeramente picante gracias al jalapeño, y con un toque terroso de las espinacas que se equilibra perfectamente con la cremosidad del queso feta y la acidez del limón.
Para la presentación, se recomienda servir directamente en la sartén o en un plato hondo que mantenga el calor. Los huevos deben colocarse cuidadosamente sobre la base verde, espolvoreando el queso feta desmenuzado y las hierbas frescas por encima. Un chorrito final de aceite de oliva virgen extra y unas rodajas de limón al lado completan la presentación, creando un contraste visual entre el verde vibrante, el blanco del queso y el amarillo de los huevos.
Este plato es perfecto para compartir en la mesa, donde cada comensal puede tomar su porción directamente de la sartén. La combinación de sabores se intensifica cuando la yema líquida se rompe y se mezcla con la salsa verde, creando una experiencia sensorial completa. Es ideal para brunch de fin de semana, reuniones familiares o cualquier ocasión especial donde se busque un plato impresionante visualmente pero sencillo de preparar.
Los consejos clave para el éxito incluyen usar espinacas frescas en lugar de congeladas para mantener la textura, controlar el fuego al pochar los huevos para que las claras se cocinen pero las yemas queden líquidas, y ajustar el picante según el gusto personal añadiendo más o menos jalapeño. Las hierbas deben añadirse al final para conservar su frescura y color vibrante.
El shakshuka verde no solo es delicioso sino también nutritivo, aportando proteínas de alta calidad de los huevos, hierro de las espinacas y antioxidantes de las hierbas frescas. Es un plato versátil que puede adaptarse a diferentes preferencias dietéticas y que seguramente se convertirá en un favorito para cualquier amante de la cocina mediterránea y de Oriente Medio.
Añade corazones de alcachofa en conserva escurridos y cortados en cuartos junto con los pimientos verdes para un sabor más terroso y textura adicional.
Sustituye los huevos por tofu firme cortado en cubos y dorado previamente. Omite el queso feta o usa una alternativa vegana.
Incorpora 200g de garbanzos cocidos o lentejas cocidas a la base verde para hacer el plato más sustancioso.
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 2 días. Recalentar suavemente en una sartén a fuego bajo, evitando cocinar demasiado los huevos si aún están presentes.
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