Un desayuno cremoso, saciante y lleno de fibra

Para que quede de diez, empieza por asegurarte de que las ciruelas estén bien maduras. Si están duras, escáldalas en agua caliente durante 1 minuto para ablandarlas y que se licúen sin problemas. Este es el truco para que la textura sea suave y no queden trozos.
El requesón es lo que le da cuerpo y cremosidad, además de las proteínas que te mantendrán lleno. Para que se integre perfectamente y no queden grumos, licúa a velocidad alta durante 1-2 minutos hasta que todo esté homogéneo.
Mi consejo: prueba siempre antes de servir. Si te gusta más dulce, añade un poco más de miel. Si lo prefieres más líquido, corrige la textura con un chorrito extra de leche de almendras y licúa unos segundos más. Así lo ajustas a tu gusto.
Puedes prepararlo la noche anterior y guardarlo en la nevera, aunque queda mejor recién hecho. Si lo haces con antelación, dale un buen batido con la cuchara o un par de pulsaciones en la licuadora antes de tomarlo, porque el requesón tiende a asentarse.
Sustituye el requesón por yogur de soja natural y la miel por sirope de agave o dátiles.
Añade 1 cucharada de proteína en polvo y 1 cucharada de avena para un extra de energía.
Combina las ciruelas con medio plátano y un poco de piña para un sabor más exótico.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Consumir preferiblemente el mismo día para mantener la textura y sabor óptimos.
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23 de febrero de 2026
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