Un batido verde fácil, cremoso y que sabe bien

Si es la primera vez que la haces, ojo con el plátano. Que esté bien maduro (con pintas) es clave para que el dulzor natural tape el sabor a hierba de las espinacas y no necesites añadir más miel. Si no lo está, añade la miel desde el principio.
Para que la textura quede perfecta, sigue el orden de la licuadora: primero mete las espinacas y la leche, licúa un poco y luego añade el resto. Así las hojas se trituran mejor y no quedan trozos. Si lo quieres más espeso tipo bowl, congela el plátano en rodajas la noche anterior. Si lo quieres más líquido, añade un chorrito más de leche después de probar.
Un error común es no licuar lo suficiente. Después de añadir el hielo, dale otros 20-30 segundos a potencia alta para que quede realmente fino y cremoso, no aguado con trozos. Pruébalo siempre antes de servir para ajustar el dulzor.
Sírvelo al momento. Si lo guardas, aunque sea en la nevera, las espinacas se oxidan y se separan los líquidos. No uses leche de avena si es la primera vez, puede darle un sabor demasiado fuerte; la de almendra es más neutra. Si no tienes, usa leche normal o yogur natural líquido.
Añade una cucharada de proteína en polvo de vainilla o una cucharada de mantequilla de almendras para aumentar el contenido proteico.
Sustituye las fresas por mango y añade un poco de coco rallado para un sabor tropical.
Aumenta la cantidad de espinacas a 150g y añade media manzana verde para un smoothie más verde y menos dulce.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Agitar bien antes de consumir, ya que puede separarse.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.