Un desayuno cremoso, rápido y lleno de proteínas

Para clavar el punto, céntrate en el requesón. Si está muy frío de la nevera, puede quedar grumoso al licuar. Sácalo unos minutos antes o usa un procesador de alimentos potente para integrarlo bien.
El truco para una textura perfecta es empezar a licuar a velocidad baja e ir subiendo. Así trituras el hielo de forma uniforme y evitas que salpique. Licua durante 1-2 minutos hasta que no queden trozos. Si usas frambuesas muy congeladas, déjalas fuera 5 minutos; si no, la batidora puede forzarse.
La miel se añade al principio, pero prueba siempre al final. La acidez de la fruta varía, así que ajusta el dulzor entonces. Si queda muy espeso, añade leche de almendra de a poco. Para hacerlo vegano, cambia el requesón por yogur vegetal y la miel por sirope de agave.
Sírvelo al momento. Si lo guardas, se separará. Agítalo bien antes de beber, pero la textura ya no será tan cremosa. Usa vasos transparentes para ver el bonito color, pero lo importante es que esté bien frío y sin grumos.
Sustituye las frambuesas por una mezcla de frutos rojos congelados (frambuesas, moras, arándanos) para un sabor más complejo y antioxidante.
Reemplaza el requesón por yogur de soja natural y la miel por sirope de agave. Usa leche vegetal de tu preferencia.
Añade una cucharada de semillas de chía, una cucharada de avena y media cucharadita de canela en polvo para un desayuno más completo.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Agitar bien antes de servir, ya que puede separarse. No congelar porque la textura del requesón se altera.
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23 de febrero de 2026
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