Un batido salado-dulce con proteínas, listo en minutos

Lo que más se nota en el resultado final es la calidad del hummus. Si es casero y sabroso, el batido gana mucho; si es comercial, elige uno de sabor neutro y textura cremosa, no demasiado ácido.
Para que la textura sea perfecta a la primera, empieza con los 250 ml de agua fría y licúa bien durante el minuto completo. Si queda espeso, añade más agua de 50 en 50 ml con la licuadora en marcha hasta que fluya bien. El error común es no licuar lo suficiente y que queden trozos de ciruela.
El punto de dulzor lo marcan las ciruelas. Pruébalas antes: si son muy dulces, quizá no necesites la miel. Añade el endulzante al final, tras probar. El jengibre fresco y la canela son clave para darle un toque vibrante que corte la untuosidad del garbanzo.
Sírvelo al momento. No es un batido que mejore en la nevera, ya que el hummus puede asentarse y espesarse. Si sobra, guárdalo en un tarro hermético, agítalo bien antes de beber y consúmelo en el mismo día.
Añade 100 g de mango congelado y sustituye la canela por cardamomo molido para un sabor exótico
Añade una cucharada de proteína vegetal en polvo (guisante o cáñamo) para aumentar el contenido proteico
Añade una cucharada de cacao puro en polvo y sustituye la canela por vainilla líquida
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Agitar bien antes de consumir. No congelar ya que la textura puede alterarse.
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23 de febrero de 2026
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