Un smoothie cremoso y cítrico, rápido de preparar

Antes de ponerte con todo, mira esto: el secreto de la textura está en que todos los ingredientes estén bien fríos. Si la nata y la leche no están recién sacadas de la nevera, el resultado será más líquido y menos cremoso.
Para evitar que te salga demasiado ácido o aguado, empieza con el zumo de dos limones y las dos cucharadas de miel que indica la receta. Prueba siempre antes de servir y ajusta entonces, añadiendo más miel o un chorrito extra de zumo. Así controlas el punto de dulzor sin pasarte.
Mi consejo es que no escatimes en el tiempo de triturado. Licúa a velocidad alta durante 1-2 minutos completos, hasta que no queden grumos y la mezcla esté espumosa. Si añades hielo, que sea picado para que se integre mejor y no fuerce el motor. Si lo prefieres más espeso tipo batido, empieza con 4-5 cubitos.
Sírvelo al momento. Si lo dejas reposar, se separará y perderá la espuma. Si necesitas prepararlo con antelación, guárdalo en la nevera sin el hielo y bátelo de nuevo unos segundos justo antes de servir. La ralladura de limón es clave para el aroma, no la saltes.
Añade 5-6 hojas de menta fresca al licuar para un toque refrescante y aromático.
Incorpora una cucharada de proteína en polvo de vainilla o limón para aumentar el contenido proteico.
Añade 100g de piña fresca o mango para un toque tropical que complementa la acidez del limón.
Conservar en un recipiente hermético en el refrigerador. Mezclar bien antes de servir, ya que puede separarse.
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23 de febrero de 2026
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