Un batido cremoso con el truco de la nata bien fría

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en la temperatura de la nata para montar. Si no está bien fría, no montará bien y puede cortarse. Por eso, el primer paso es sacarla de la nevera justo antes de usarla y usar un bol frío. Bate a velocidad media-alta hasta que forme picos suaves y para ahí; si sigues batiendo, se te convertirá en mantequilla.
La base del smoothie también pide frío. Usa leche entera fría y añade los cubitos de hielo para que quede bien fresquito y con cuerpo. Si los melocotones no están muy dulces, ajusta con un poco más de miel al triturar, pero prueba antes: si están maduros, su azúcar natural suele ser suficiente.
Mi consejo es montar la nata justo antes de servir. Mientras, puedes tener la base del smoothie ya lista en la licuadora o en una jarra en la nevera. Así, al verter el batido en los vasos y coronarlo con la nata, esta mantendrá su textura aireada y no se 'hundirá'. Sirve al momento, porque con el tiempo la nata pierde volumen y el hielo se derrite, cambiando la textura.
Añadir 100g de frambuesas congeladas a la mezcla del smoothie para un sabor más ácido y un color rosado intenso.
Incorporar una cucharada de proteína en polvo de vainilla o sin sabor para aumentar el contenido proteico, ideal para después del entrenamiento.
Sustituir parte del melocotón por mango y piña para un sabor más exótico y tropical.
El smoothie sin la nata montada puede guardarse en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 24 horas. La nata montada debe prepararse y añadirse justo antes de servir, ya que se desmonta con el tiempo. Agitar bien antes de servir si se ha separado.
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23 de febrero de 2026
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