Un batido cítrico y picante, cremoso sin lácteos

Si quieres mejor textura, vigila el punto de congelación del plátano. Debe estar bien congelado en rodajas, no solo frío, para que el batido quede cremoso y no aguado. Si usas plátano fresco, añade más hielo picado para compensar.
Mi consejo es licuar primero el jengibre con el agua y el limón durante esos 30 segundos que indica el paso 2. Así te aseguras de que se triture por completo y no queden fibras. Luego añades el plátano congelado y vuelves a licuar 1-2 minutos hasta que esté homogéneo. Si la licuadora se atasca, para, raspa los lados con una espátula y continúa.
El sabor se ajusta al final. Prueba siempre antes de servir. Si está muy ácido, añade un poco más de miel o agave. Si el picante del jengibre te parece fuerte, para la próxima vez usa menos cantidad o licúalo menos tiempo. La ralladura de limón es clave: ralla solo la parte amarilla, evita la blanca que amarga.
Sírvelo al momento. Si lo guardas en la nevera, se separará; bátelo brevemente antes de tomarlo. Para un toque extra, decora con la rodaja de limón y menta justo al servir, para que no se oxide ni se marchite.
Sustituye parte del agua por leche de coco y añade piña congelada para un sabor tropical.
Añade una cucharada de proteína en polvo de vainilla o sin sabor para convertir esta bebida en un recuperador post-entrenamiento.
Incorpora un puñado de espinacas frescas baby; no alterarán el sabor pero añadirán nutrientes y un bonito color verde.
Conservar en un recipiente hermético en el refrigerador. Batir bien antes de servir ya que puede separarse.
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23 de febrero de 2026
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