Torta de garbanzo tradicional de Niza

La socca es una especialidad culinaria tradicional de la región de Niza, en la Costa Azul francesa. Esta torta plana de harina de garbanzo tiene una historia que se remonta a siglos atrás, cuando los pescadores y trabajadores locales necesitaban un alimento nutritivo, económico y fácil de transportar. Su origen humilde contrasta con su sofisticación actual, habiendo conquistado los mercados callejeros y restaurantes gourmet por igual.
La textura de una buena socca es única: crujiente por fuera con bordes dorados y ligeramente quemados, mientras que el interior permanece tierno y húmedo. El sabor es terroso y ligeramente a nuez, gracias a la harina de garbanzo, con un toque salado que la hace irresistible. Cuando se prepara correctamente, debe ser lo suficientemente flexible para doblarse sin romperse, pero lo suficientemente firme para sostener los ingredientes.
La presentación tradicional es en cuñas triangulares servidas directamente del horno, a menudo sobre papel de estraza para mantener la autenticidad callejera. Se puede acompañar con una pizca de pimienta negra recién molida o un chorrito de aceite de oliva virgen extra. En los mercados de Niza, los vendedores la cortan con tijeras de cocina directamente del disco de cobre sobre el que se cocina.
Para lograr la auténtica socca niçoise, el secreto está en la consistencia de la masa y la temperatura del horno. La masa debe reposar al menos 30 minutos para que la harina de garbanzo se hidrate completamente, lo que evita la formación de grumos y garantiza una textura uniforme. El horno debe estar muy caliente, preferiblemente con una piedra para pizza o una bandeja de hierro fundido que retenga el calor.
Esta versión vegana y sin gluten es perfecta para compartir como aperitivo o como plato principal ligero. Su versatilidad permite múltiples variaciones, desde la clásica hasta versiones con hierbas provenzales o toppings salados. Es un alimento que une tradición y modernidad, ideal para cualquier ocasión donde se busque autenticidad y sabor mediterráneo.
Al servir, recomiendo presentarla sobre una tabla de madera rústica, con cuñas dispuestas en forma de abanico. Un pequeño cuenco de aceitunas negras de Niza y unas anchoas en salazón pueden complementar perfectamente esta experiencia gastronómica que transporta directamente a los soleados mercados del sur de Francia.
Añadir a la masa 1 cucharada de hierbas provenzales secas (romero, tomillo, orégano) antes de reposar.
Servir las cuñas de socca con cebolla caramelizada por encima como topping.
Doblar la socca caliente por la mitad con ensalada, tomate y anchoas en su interior.
La socca es mejor consumida inmediatamente. Si sobra, guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente y recalentar en horno a 200°C durante 3-5 minutos para recuperar la textura crujiente.
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